El amante de mi vieja
Mi viejo trajo a casa a un empleado de mantenimiento del lugar donde laburaba para que pintara el departamento y el tipo se convirtió en el amante de mi vieja. El amante de mi vieja me regalaba almanaques de chicas desnudas cuando yo tenía once o doce años y aún no me masturbaba, almanaques que yo escondía debajo de la cama para que nadie los descubriera. El amante de mi vieja después me regaló un par de revistas Playboy americanas. Las revistas eran más difíciles de esconder, y terminé rompiéndolas y tirando los pedacitos de tanto temer que alguien las encontrara. En esa época no se usaba la depilación total y lo que yo veía era un matorral indescifrable. (Tenía el número con Dorothy Stratten en la tapa, la chica esa a la que el marido no-gonzalez mató a escopetazos cuando lo quiso dejar). El amante de mi vieja terminó el colegio en una nocturna y le iba re bien porque ella lo ayudaba. Este año me di cuenta de que a mí nunca me ayudó, aunque era profesora de castellano y a mí siempre me iba mal en las pruebas de análisis sintáctico. El amante de mi vieja nunca dejó de venir a casa para pintar o arreglar cosas. El amante de mi vieja estaba parado en una vereda de la calle Matheu una tarde de sol en la que pasamos con ella por ahí. Y todo fue "hola, qué sorpresa", y con los años entendí que la estaba esperando porque habían quedado para encontrarse. El amante de mi vieja pasó a ser el novio de mi vieja cuando mi viejo se fue de casa. El novio de mi vieja vino una tarde y me preguntó si yo quería que fuese mi nuevo papá. El novio de mi vieja estaba lógicamente interesado en la sexualidad de ella, y le regalaba revistas eróticas y le sacaba fotos desnuda. El novio de mi vieja estaba llamativamente interesado en mi sexualidad, y una tarde de mi adolescencia entró a mi habitación con el diario en la mano, los clasificados abiertos en el rubro 59, decidido a que yo debutara. De algún modo logré desmarcarme de su insistencia y evitar la situación, pero años después fui yo quien agarró el diario para buscar una chica con la cual debutar. El novio de mi vieja una noche se entrometió cuando yo discutía con ella, me agarró el antebrazo y me inmovilizó por completo. El novio de mi vieja una tarde abrió la puerta de casa con inédita naturalidad (yo no sabía que tenía las llaves de casa) y sin saludar fue a la habitación donde ella estaba acostada, y en ese momento o más adelante entendí que mi madre se había hecho un aborto. El novio de mi vieja empezó a consumir sustancias, perdió el trabajo, se separaron y desapareció del radar por años. El ex novio de mi vieja reapareció en el laburo de mi viejo, donde yo había empezado a trabajar, para hacer tareas de mantenimiento y limpieza. El empleado de mi viejo empezó a venir a casa de nuevo para arreglar cosas. El empleado de mi viejo me pidió plata prestada en diciembre de 2001, y me devolvió una parte en pesos devaluados y otra parte nunca. El empleado de mi viejo pasó a cuidar a mi viejo cuando su salud se deterioró. El empleado de mi viejo se quedaba a dormir con él seis noches a la semana cuando su movilidad se redujo al mínimo; hacía las compras, le cocinaba y lo ayudaba a bañarse. El empleado de mi viejo conoció los genitales de mi viejo y de mi vieja. El empleado de mi viejo me decía que estaba preocupado por los manejos de mi viejo con la guita, que tenía deudas y cosas así. El empleado de mi viejo inició la sucesión antes de que supiéramos que había un testamento. El empleado de mi viejo y mi viejo guardaron el secreto del testamento durante más de cuatro años. El empleado de mi viejo figuraba en el testamento siendo favorecido "en todo lo que la ley permite" y pienso que si la ley lo hubiera permitido, me viejo me habría dejado nada. Al heredero testamentario lo vi por última vez en el banco: cobramos nuestras respectivas partes, él, mi madre y yo, y los abogados y el escribano, y todos la gastaron y la disfrutaron, menos yo.









