Jugar con la ilusión de la gente no está bueno, en ningún ámbito en donde se lo emplee. Mucho menos aún, si esto puede afectar a los niños, esas pequeñas almas nobles que se contentan, se entristecen y exigen desde la ingenuidad. A esos jóvenes que son nuestro futuro y nos ven sufrir de dolor ante situaciones como estas cheque fantasma, nosotros los adultos responsables del club, debemos poner la cara y explicarles lo inexplicable. A ellos y a sus padres, que son quienes nos confían el desarrollo humano de su tesoro más preciado. No pedimos por pedir, ni "mangueamos", cumplimos con los requisitos (que no son nada accesibles y mucho menos poco engorrosos) y acudimos a un subsidio estatal, que es la "ayuda" que ofrece el gobierno para entidades como la nuestra. Que si, que no, que ya está, que la semana que viene, seguro la otra, en fin, cuando parecía que se dilataba, nos convocaron a un acto público en una institución amiga con autoridades provinciales y nacionales, nos entregaron pelotas y pecheras y un exuberante cheque de cartón, a cobrarse en los siguientes días hábiles luego del retiro del cheque en formato real y tras el ok por vía telefónica. Esa ansiada llamada para el cobro nunca llegó y - a esta altura y bajo estos parámetros - creo que no llegará. La bicicleta que nos realizaron fue kilométrica, y el último palo en la rueda apareció con un aviso letal: "el cheque está trabado, no sabemos que va a pasar". Una falta de respeto total.
Ese dinero estaba destinado a la compra de materiales deportivos, los cuales hacen falta y son muy necesarios debido al notable crecimiento del club en cuanto al caudal de gente y en la incorporación de nuevas disciplinas.
Con o sin "ayuda" del ente gobernante vamos a adquirirlos, porque en estos tiempos de lucha, nada nos fue fácil y así y todo, pudimos salir adelante y crecer, todos juntos, socios, hinchas, dirigentes, deportistas y familias, laburando codo a codo.
Estas falsas promesas dan bronca, pero jamás nos harán perder nuestra firme convicción de dar en pos del otro, porque el Sazpe - aunque yo lo sienta mi lugar - es de todos, y es ahí donde se marchitan los egos, florecen los sueños colectivos y las emociones y sentimientos se multiplican de pasión. Si estamos juntos, que importa el mundo. Así es este amor!