Sigues atrapado en el vaivén de las palabras que jamás pudiste recitar... Cansate ya y déjalo ir. La superficie siempre ha sido mejor que el solitario fondo en el que has elegido hundirte. No nades hacia nadie más y sostente sobre ti mismo, disfruta de la brisa y de la ligera corriente que siempre creíste demasiado fuerte para ti, nunca lo fue... Eran las garras de tu tristeza manteniéndote en ese estado perpetuo de soledad y auto compadecimiento. Flota ya... Y pisa tierra, que la arena blanca que has estado buscando todo este tiempo, el mismo estuvo esperando por ti.





















