Había un libro, su portada no era la más llamativa, tenía un título común, no causaba una gran impresión, eran muy contadas las personas que alguna vez intentaron leerlo, ya que no tenía un tema en específico, había de todo, desde las más locas aventuras, hasta los sueños más extravagantes, los lectores se asustaron, se aburrieron, no entendieron, y aunque fueron pocos, no se necesitaron muchos para maltratar sus delgadas páginas, doblarlas, arrancarlas y hacerlas añicos, el libro quedaba incompleto cada vez que un nuevo lector intentaba leerle, cada vez más y más incompleto, nadie sabía apreciar realmente su arte, ¿y te cuento algo? el libro soy YO, y hasta que llegaste TÚ, el lector más atrevido, misterioso, con ganas de algo nuevo, por fin tuve a alguien que supo apreciar mi poesía desordenada, esos chistes malos y las aventuras de media noche impregnadas en mis páginas; dibujaste en las páginas vacías y blancas que parecían eternas (las llenaste de color, te quedaron hermosas) utilizaste cinta, pegamento y unos cuantos versos para arreglar aquellas hojas que estaban dañadas por antiguos lectores, incluso, terminaste aquellos textos que dejé a medias y agregaste otros nuevos escritos a puño y letra por ti, adoraste mis faltas de ortografía y reprochaste por elegir como mi epílogo "No vale la pena leerle", incluso aprendiste morse para descifrar esas cosas que me daba pena escribir en voz alta ¡URRA! Amaste la historia aún cuando el prólogo lo escribieron mis más grandes críticos, me leíste, lo intentaste, viste todo del libro, incluso esos capítulos no tan buenos, y ya no hay más que puedas conocer, ni más que yo pueda ocultar, y aunque quieres escribir la última frase del capítulo con un punto final, yo quiero tomar tu mano y borrarlo y añadir puntos suspensivos, para que puedas escribir conmigo un nuevo capítulo, ¿te darías la oportunidad? Es solo que además de ser mi mejor lector, eres también mi mejor escritor. . .
-JDCP













