Cuando me dices eso, pongo mi mano en tu cintura, asintiendo con la cabeza, para caminar a tu lado mientras que arrastro tu maleta. Seguimos caminando por esa calle, viendo todo lo que hay en este... Todo lo que nos queda por ver, y sobre todo, por vivir. Seguro que mi madre tiene razón. Mis sueños llevaban aquí mucho tiempo. Probablemente me reciban con un abrazo en el que me devuelvan más triunfos de los que esperaba encontrarme.
Philippe Richelier













