Y Ella se cuela bajo mi piel. Lenta. Silenciosa. Pero con fuerza devastadora.
En cambio, Ella es abrumadora. Llamativa. Natural. Como si siempre hubiera estado.
Oh, mi querida tristeza, ¿Algún día podremos volver a ser dos?
Oh, mi querida ansiedad, ¿Algún día podremos vivir en paz?














