Miedos justificados
Me aterra pensar que un día conozca a una muchacha que quiera hacerse mi amiga, Que me diga "Me llamo Lucía". Y a mí, de la nada, me den ganas de llorar.

ellievsbear
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
★
official daine visual archive

bliss lane

Kiana Khansmith
occasionally subtle
Mike Driver

blake kathryn
almost home

Jimmy Eat World

PR's Tumblrdome
macklin celebrini has autism
Game of Thrones Daily
d e v o n
cherry valley forever
tumblr dot com
Cosimo Galluzzi
untitled
KIROKAZE

seen from United States

seen from United States
seen from United Kingdom
seen from United States
seen from Australia
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Mexico

seen from Canada
seen from Armenia
seen from Iraq
seen from Poland
seen from United States

seen from United States
seen from Iraq
seen from Brazil
seen from Colombia
seen from Vietnam
seen from United Kingdom

seen from Trinidad & Tobago
@salvajeperromojado
Miedos justificados
Me aterra pensar que un día conozca a una muchacha que quiera hacerse mi amiga, Que me diga "Me llamo Lucía". Y a mí, de la nada, me den ganas de llorar.
ESTO NO ES LITERATURA
Esto es una porquería que suplica ser monólogo.
Me van a hacer mala persona. Aprendo muy rápido. O me matan o me salen los colmillos. Caninos. Soy un perro sin dientes. Sólo sé lamer el plato. Sólo sé lamer la mano. Gruñir un poco, enroscar la cola y chillar arrepentida. Ya, mamá.
Ay, por favor. Hay por favor. Con h. Cero profesional. Dijo. Así dijo, mamá. Pero no importa. La ortografía sólo le importa a personas como yo. Y a veces, escribo “pantunflas”. Así con la n donde no va. Qué vergüenza. También uso el traductor de Google para poner status de Facebook en francés. Pero eso es otra historia.
Ya quiero tener cuarenta años, mamá. Quiero poder decirle a alguien en la cara que es un imbécil y que no pase nada. Ya quiero tener ochenta, má. Poder ser un imbécil y que no pase nada. Qué suave. Hacerse caca o con suerte, hacer un cagadero. No es cierto. No es cierto. No es cierto. Quiero quedarme de viente, mamá, pero que nadie me diga que estoy imbécil. Quiero quedarme siempre de veinte. Ser siempre una promesa. Una joven promesa.
Mamá, qué horror ser una promesa. ¿Por qué no puedo ser una amenaza? ¿o un alarde o una declaración políticamente incorrecta? Una conclusión. Estaría increíble. Qué miedo ser una promesa. ¿Quién tiene que avisarme si me cumplí o no? Tal vez por eso me rompo a cada rato. Porque eso pasa seguido con las promesas ¿no?
Quiero pasar todo el día viendo zapatos. Escribiendo sin talento. Como muy inspirada por una nueva corriente. Como sabiendo que es lo posmoderno. Como proponiendo cosas muy raras ¿sí sabes cómo? Como sabiendo quién es quién en la crème de la crème. Ganando dinero no sé por qué. Quiero que me inviten a las fiestas, mamá. Que me digan que soy bonita Y que yo diga “Gracias” como si no lo supiera. Pero sí saberlo.
Quiero escribir obras de teatro. Muchas. Qué importa si son buenas o malas. Pero que los actores hablen bien fuerte. Con su voz de actor, que le llaman, pues. Porque cuando alguien más dice mis palabras me dejan de sonar tontas.
Ojalá alguien leyera esto en voz alta. Ojalá lo leyeras tú. En voz súper alta. Y te oyeran los vecinos y pensaran que soy yo. Imagínate. Y quizá por un momento, cuando dijeras “Mamá, qué horror ser una promesa”, sintieras que le hablas a la abuela y que te quejas, a tus 20, en un texto de porquería.
viejo cachorro de mar
Soy un cachorro herido. Costillas rotas. Me sangra la frente de ideas perdidas.
Soy un perro sucio. Me arranco las costras de roña. Me lamo las llagas sin ganas.
Garrapatas inmensas ancianas parásitas drogadictas se atoran en mi lengua.
Hacen fiestas sangrientas detrás de mis orejas y me tragan. Son mucho más grandes que yo. No paran las vampiras sarnosas, monstruos diurnos y nocturnos de la peste.
Soy un perro negro en el concreto gris. Sangro grasa negra y salivo polvo negro. Mi nariz es un carbón cenizo sin instinto.
La cola se me mueve errática como mariposa enferma y me alivia.
Me espanto las moscas carroñeras. La izo como bandera de vida. Sigo con vida.
Traigo una perla gestando en la entraña. Nadie lo sabe, nadie lo nota. Nadie nunca ha visto un perro con el pelo tan corto y tan feo.
Voy a afilar mis colmillos. Voy a crecer mi pelaje blanco y mi cuero grueso. Me arrastro hasta la orilla. Tengo que llegar al agua. Mi perla no va a nacer en la calle.
no sentí nada
La vida se ha vuelto muy sencilla de pronto: No te mueras porque me mato, En la primer cornisa, tren o puente que me tope. Mejor muérete conmigo, de viejos y absolutamente sin colapsos de pulmón como una declaración filosófica para decir “muerte, no sentí nada”.
los perros topos
La más podrida de las perras pandero Me tintinea tu nombre al oído. Ladra campanadas chiquitas Canta carrasposa tu nombre Como si fuera cualquier cosa. Manda a sus topos secuaces Y hacen túneles ansiosos Entran por la oreja Rasgan rasgan rasgan Se dispersan los malditos topos por todo mi cuerpo Muerden ciegos y violentos pedacitos de carne congelada Se abren paso Revientan raíces sin respeto Son topos maquillados como putas Son topos disfrazados de otra cosa Se introducen a la fuerza Por pasadizos secretos de pulpa de ciruela que palpita Salen triunfantes y babosos Llegan y secuestran, los perros topos, Vestidos de cuero blanco A la gallina asustada que tengo en el pecho.
poema a un topo solitario
Las rodillas de dios se te clavaron en los ojos esa madrugada que no llegaste a casa nunca.
Estaban manchadas de vino, yo sé.
Esas ojeras se veían muy bien, pero no se quitaron nunca.
No llegaste nunca a casa.
También te tosió en la cara esa tarde que escapaste en tren buscando casa.
Tenía los pulmones hinchados de sangre, yo sé.
Costumbre tuya tan rara esa de dejar cuartos vacíos.
Las mejillas salpicadas de rojo reventado, pareces feliz, casi siempre.
A mí me la besado la garganta con su lengua violenta, me ha mordido los riñones y me ha pasado los dedos las yemas apenas, muy suave, por debajo de los ojos.
Me escupe en la boca casi cada noche, yo sé.
Que no nos aplaste los sesos, topo, nunca.
Yo ya encontré mi casa con los cuartos llenos con los cuartos llenos con los cuartos llenos.
de los horribles lugares donde se sienten los celos
El infierno son los otros. Las mejillas La garganta Esa palabra que me falta Lo que hay en medio Palpitan con miel caliente y rancia Todas tienen los mismos años. El esternón El esófago Ese término desconocido Lo que hay entre uno y otro Se ahueca con vapor de sangre Hay cosas que es mejor no... La nuca La coronilla Sé que debe tener un nombre La curva que las une Se acalambra con miles de hormigas frías No saber. Desde que sé que existe Ya no busco la verdad, Busco la belleza. Deben ser palabras horrendas. Hay cosas que es mejor no saber.
gallinas
Cuando los gallos se revuelcan con las gallinas el desplume es parte del ritual.
Las montan decididos los plumíferos sementales -y sin alejarse mucho del humano- al momento decisivo se aferran desesperados al plumaje de la dama.
La gallina recién jodida se ve jodida. Maltrecha y desplumada. Porque cuando las aves aman -sin alejarse mucho del humano- se pisotean.
Nana, la gallina negra, tiene el plumaje intacto. Perlita, la gallina más chiquita, apenas conserva unas plumas en el rabo. Los gallos, sin poesía, cómo chingan a Perlita.
Será que la piel de gallina descubierta los vuelve locos. Quién sabe.
Nana es como una de esas magníficas señoras que son enormes y hacen interminables ollas de pozole y cuando dicen silencio todos se callan.
Perlita no se ha repuesto de un desplume cuando ya tiene otro gallo encima. Las patitas una y otra se levantan sin ganas del suelo y vuelven a él todavía con más trabajo se queda una pata sostenida largo rato encogida queriendo ocultarse en una nube plumaje pero su pechuga ya se siente como mujer con frío y baja y se entierra en caca.
Perlita no baja para alcanzar con su pico el grano Su cabeza sólo cae y el pico ya está abierto y a veces, alcanza algunas semillas como por error como las garras que cada tanto atrapan muñecos de peluche en una caja de cristal.
Otro gallo. Y otro. Y el mismo de nuevo, quizá. Ya qué, da igual. Todos se sienten igual.
Nana observa y su magnifica corona roja se estremece Recuerda la vez que un gallo quiso arrancarle la negrura de la espalda. Un aleteo violento Tres picotazos El gallo se fue balbuceando; molesto, esponjado y con la cresta maltrecha. “Ni que estuvieras tan buena, Nana” Y nadie volvió a meterse con ella.
Perlita tiene cada día más jodida la cloaca y más vacío todo lo demás.
Será que en el mundo de las gallinas -sin alejarse mucho a los humanos- si te ven jodida, te joden.
gin & tonic
Mi papá me daba de niña agua tónica. Yo solita descubrí la ginebra.
Le malinche / grosse oiseau jaune
Tareareo por la escuela canciones de Marie Laforêt Toi mon amour mon ami Mjmmjmjm jmjmjm Pienso cómo se hubiera visto mi nombre si sí me apellidara Gutierrez Vélez. Qué espanto. Pasa sobre mí un pájaro gordo con el pecho amarillo. No es un gorrión como todos los gorriones amigos de palomas iguales a todas las palomas. Tiene el pecho amarillo y hoy hace más frío que otros días, por eso puedo ponerme el abrigo de mink, que no es mink, ni perro. Pienso cómo se hubiera visto mi cara si me pareciera más a Catherine Deneuve y menos a Liza Minelli; si tuviera un bull terrier inglés y no un chihuahueño con la cola metida entre las patas, si tuviera el cuerpo de Bardot, las manos de Barbra Streisand, los dientes de Birkin y los ojos de Liz Taylor, pero mis pies y mis pezones se quedaran exactamente igual. Que entre nous, no están nada mal. Pienso si debería empezar a decir mi apellido cómo realmente se pronuncia. Qué espanto: “pegrá”. Casi perra. Porque en francés la i se pronuncia a, no sé porcuá. En la escuela hay ardillas y cactus y palmeras. A veces una liebre; muchas otras, gente muy fea. También sé hacer tortillas de harina, comer carne asada y tomar Tecate como agua de uso. Pues porque arriba el Norte ¿no? Y quien no crea aquí esta el mapa, putos. No sé qué canción me parece más romántica: estoy, con toda sinceridad, entre Le Chanson de Prevert y Las Nieves de Enero. Tengo botas inglesas y botas vaqueras; Unos zapatos italianos que compré en un sobre ruedas y unas botas a la rodilla, muy de chica yeyé que encontré a 50 dólares en la Ross. Ah, oui, porque soy de la frontera. Ayer cené una caguama y un paketaxo de queso. Pienso en cómo se vería Ana Karina tomando cerveza con Tajín en un vaso desechable con los dedos manchados de queso sintético diciéndole a Jean Paul Belmondo “cuidado, no vayas a tirar en las sábanas los cacahuates”. Qué espanto. Pasa junto a mí una muchacha flaca con el pelo amarillo, Es una muchacha como todas las muchachas amigas de chicas iguales a todas las chicas. Tiene el pelo amarillo y se lo ha teñido para parecerse a una mujer que vio en una peli de Godard, por eso se pone el abrigo de mink, que no es mink, ni perro. C’est moi.
cien metros de cadena
las cadenas se venden por peso hay que comprar las cadenas por tonelada para que salga más barato
-Déme cien metros de cadena, por favor -No puedo, nena, sólo la vendo por tonelada -No puedo cargar tanto peso. -El peso de las cadenas. Ahora tiene sentido ¿no? -Qué espanto. -Perdón, estudié literatura y terminé trabajando en una ferretería -Le hablé de usted y me dijo “nena” -Perdón, son licencias que se toman los poetas -Ferreteros. -Esa palabra no existe -Cállese, tengo 64 años y estoy casada con un ingeniero. Extienda la cadena cien metros, la pesa y me ayuda a cargarla a mi carro. -¿Para qué quiere cien metros de cadena? - Para amarrar al gato.
veterano
a lo lejos se escuchan ladrar las granjas de perros las granjas los criaderos de perros estás en korea/esto no es kasa a pesar del frío
siempre me ha gustado que los perros ladren cuando hace frío les sale vapor del hocico me tranquiliza que sigan ladrando a pesar del frío a pesar de todo pero estos perros lejanos sólo se escuchan ¿sabes?
la neblina no me deja ver a nadie la neblina debe salir de los hocicos que ladran en la granja de perros yo sé que es brian junto a mí duerme brian pero bien podría ser melissa podría ser casa no korea y los perros del vecino recordándome en un mal sueño aquella vez que en la guerra oía ladrar las granjas de perros
relaciones públicas
no es la primera vez yo ya sé que la mano se suelta en público siempre las fotos no existen y los caballeros no tienen memoria
sólo he conocido caballeros
mi madre no me deja tener novia mis amigos qué dirían eres muy joven eres muy joven eres muy joven sus amigos qué dirían eres muy joven ¿no? ya no tanto eres muy vieja cuestión de branding, supongo los fans qué dirían yo ya sé que la mano se suelta en público atrás de la cortina sí debajo de las cobijas sí te extraño sí ¿cómo está tu madre? sí qué blanca eres sí y un día vamos a casarnos
soy una canción del taxi una película con adam sandler la rebanada de pizza que venden en walmart salió en el radio/se vale porque es domingo/no sé porque se me antojó estuvo chido, pero no le digas a nadie, paro
yo ya sé que la mano se suelta en público
a veces, también dibujo
el piano en el establo
El piano en el establo Aquel dice que le faltan dedos para tocar teclas sin saber qué son. Que si fuera pulpo, que si fuera humano, que si fuera un gato con amos medio ingratos, tocaría las teclas sin temor alguno. Y le pide disculpas con bárbaros relinchos y se le escurren lagrimas cremosas por sus mejillas duras y azota en el piano las pezuñas y que si tan solo hubiera cascos con forma de manos podría darle esta noche un concierto mejor.
Aquella trepada en sus dos patas rosadas sobre una viga tomada por termitas susurra cotorra un “tranquilo, mi vida” tranquilo no he oído nada más bello en la vida.
La percudida palumba se esponja se esponja como nunca se ha esponjado e infestada de corucos estos detienen también sus parásitas ocupaciones y suspiran bajo el ala gris.
No tan lejos en la granja, Sammy, se arrepiente de haber arrumbado el viejo piano en el establo. Qué ruidazo, qué desastre.
Palumba adentro se sacude y vuela vuela como no ha volado en años y aterriza redonda en la cabeza de aquel.
Retira con su ala la lagrima cremosa y baja la cabeza a la altura de su ojo y se ven de perfil ojo a ojo.
Los corcucos detenidos sienten en sus panzas taquicardia de paloma. "Qué tensión, qué bárbaros" revienta un coruco en la cloaca.
"Que más quisera, chiquita, que no ser caballo y que no fueras paloma. Si tuviéramos la misma boca, ya hace tiempo te hubiera besado. "
hazme un hoyo
la foto de jesús puedes colgarla con un solo clavo la pared rasposa espera que le entregues algo no importa cualquier cosa con tal de no estar sola recibiría cualquier retrato, de quien sea si saliera un gato y le hiciera un agujero también también diría que sí que sí está bien un agujero que le hiciera compañía a aunque la hiciera pedazos un agujero donde pudiera ver un pedazo de cielo o la pared de enfrente cualquier cosa un agujero que sirviera de adorno y compañía y por favor que sí que sea un agujero y ojalá en el agujero sí existiera otra pared otra pared sola con otro agujero para que pudieran verse a los ojos y tal vez hasta quererse.
life’s good
“LIfe’s good!” dice una calcomanía en un auto mucho más nuevo que el mío. Claro. Mierda. Casi la piso. Nunca había visto una cucaracha quedar muerta boca abajo. Me acordé de la vez que le advirtieron a la tía Peggy: “Los pasteles te van a matar” Tierna, la gordísima tía respondió: “Quiero morirme con la boca llena de pastel” De ser así, cariño, no hay mucho que hacer. De ser así, mamá, no hay mucho que hacer. De ser así, señora, no hay mucho que hacer. De ser así, Peggy, no hay mucho que hacer. Nunca había visto una cucaracha quedar muerta boca abajo. Pero tampoco he visto ninguno de esos suicidios masivos, ni de humanos ni de ganado. Pero en las noticias dicen que sí pasa.
Me acordé de la vez que encontraron muerta a la tía Peggy con el refri abierto y la boca llena de pastel. El refrigerador de la tía era LG. “Life’s Good” dice una placa metálica en un refrigerador mucho más grande que el mío. Claro. Mierda. Casi la piso. Nunca había visto a una mujer quedar muerta boca abajo.