¿Eso es todo?
-Rodó los ojos, su definición de “amigo” parecía no estar muy lejos de la de “asistente”- Seguro. En cuanto termine con esto, me largo -le advirtió. Pensó en lanzar el bolso al mar cuando lo llamó por un nombre completamente aleatorio, pero estaban lejos de la costa- Spencer, pero dudo que tu pequeño cerebro lo recuerde -murmuró la última parte. En lugar de pelearle, decidió terminar cuanto antes ese pequeño favor, revisando la dirección- Queda a dos casas de la mía -comentó con cierta desilusión, lo más probable era que la vería de nuevo- Vamos, sígueme -agregó luego, sirviéndole de guía-
— ¿Piensas irte tan pronto? ¡Pero si apenas te he contado sobre mí! —me quejé al fingir sentirme afectada por su advertencia, por el momento, lo único que necesitaba de él era el tema de las maletas. "¿Pequeño cerebro? Estoy segura de que mi coeficiente intelectual supera ampliamente al tuyo, niño", pensé, pero claramente ninguna de las palabras lograron salir de mi boca— ¡Genial, Trevor! ¡Seremos vecinos! —exclamé dando pequeños saltos de emoción, había confundido su nombre una vez más como pequeña venganza del comentario anterior—















