¿Heath?
Se movió en la cama, enredando sus piernas con las de él, y se apoyó en su pecho. Tiró de la sábana para arropar ambos cuerpos hasta la cintura y le abrazó contra sí. Aún respiraba algo agitada, pero se encontraba terriblemente relajada. Alzó la mirada hacia él y le acarició la mejilla, buscando sus ojos. —No me dejes nunca, Heath—. Pidió, mordiéndose el labio. —Independientemente de lo idiota que haya sido yo—.
Dejó que enredase las piernas y se dedicó a darle pequeñas caricias por el brazo y el costado, de una manera suave y cariñosa.--No importa lo que haya pasado, no te voy a dejar nunca --aseguró, totalmente sincero. Dio un besito en su nariz y cerró los ojos, pero no cesó de tocarla.--Deberíamos dormir, pequeña, es tarde --sugirió. Ambos estaban cansados, de todas formas. Volvió a mirarle y le sonrió.--Descansa, mi vida --deseó, acurrucándola contra él.













