Se mantuvo pensativo por unos segundos, no tenía muchas ganas de dejar ir al moreno aún, pero vamos, no lo iba a obligar. Frunció la nariz asintiendo y luego suspiró. —¿Doctor? —susurró. Se inclinó tomando el equipaje de Sebs y salió del ascensor. —Debes dormir un poco, tratar de… descansar. —Parecía que el drama le perseguiría por siempre y para siempre. Oh sí.
--Sip, doctor--contestó en voz baja, siguiendo a Bryce por los pasillos del barco--No quiero tener otra jaqueca estando solo, hermano, de verdad. Estas cordialmente invitado a mi habitación aunque no nos podamos divertir--dijo riendo levemente, mientras sacaba sus llaves y desbloqueaba la puerta.













