Escupan su verdad. Tengan la brutalidad de forjar un esqueleto propio, de tomar decisiones que fracturen la comodidad de quienes los rodean, y hĂĄganlo sin que les tiemble el pulso. Sean una fricciĂłn constante, un estruendo inasimilable; muerdan y sangren en discusiones con aquellos que aman, pero sin llegar a la carnicerĂa. Escarben en sus propias entrañas hasta tocar el nervio exacto que los hace ser ustedes mismos. HĂĄganlo ahora, porque si no reclaman su propia oscuridad, esa maquinaria que los prefiere dĂłciles, sedados y fĂĄciles de digerir, terminarĂĄ por consumirlos hasta reducirlos a un silencio incorpĂłreo















