He visto a todos ir y venir,
Esclavos de los tiempos y sus mareas.
De los lunares temperamentos de las etapas
Y quien sabe, de los miedos.
La cobardía no se mide por el temor.
Ni es lo temido el ancla del cobarde.
La miseria y la culpa los carcome.
No me sorprende, repito, no me escandaliza.
Todos allí a la espera de las migajas.
Y lo que al piso cae la lengua triste limpia.
Pero se alegra el estomago sin panza
Y sin conciencia se acuestan boca arriba.
Un gesto hueco en mis rostro se refleja,
Las glorias vanas de los pocos coordinados;
Y la coherencia que falta en sus bocas
Que las palabras a ellos renunciaron.
Load¡ A los que asquean a nuestra mente
A los que ensucian la ética aprendida;
A los que hacen sentirte cual estiércol,
A lo que han vuelto la vida una ruina.
Load¡ A esos que nos destruyeron
El sentido de una existencia supra-humana,
A los que hacen que tu amor a la verdad
Sea, dicen, un miedo más.
Vivos se creen porque andan sedientos
Y al mínimo olor de sangre derramada.
Sacan los dientes, punzan las garras.
Y al animal muerto devoran
Pero al mirarse unos a otros
Y ver que el hambre no fue saciada.
Comienza la cacería entre las fieras de rapiñas.
Al final, tal vez uno de ellos venza,
Y se quede solo entre las mortajas.
Mira al vacío, y el océano es un desierto
Y piensa desconsolado: Antes hubo agua.
He visto a todos ir y venir,
Esclavos de los tiempos y sus mareas.