Un amor sincero, con calma.
De esos que van con el reloj pero a la vez pareciera que no, que de manera pura nace y permanece.
Un amor que no hace daño, que no rompe y por supuesto que no destruye.
Un amor con el que todos sueñan pero no lo admiten; aquel que siempre hemos querido pero nunca tenido.
Un corazón, parecido al de nosotros pero a la vez rebelde, con la conciencia limpia y el cuerpo sucio de tantos placeres dados.
Un amor que todos soñamos cuando vemos un rostro o leemos una poesía, que lo anhelamos con la vida.
Dulce, e inocente.
Caliente pero lleno de amor.
Y sobretodo, que dure toda una eternidad; que para nosotros no es más que toda la vida.
















