Uno aprende que no todas las personas que llegan, se quedan. Y que no todas las que se quedan, deberían seguir aquí. La decepción es un maestro cruel pero efectivo. Te enseña que la gente no siempre es lo que dice ser. Te enseña a desconfiar sin volverte amargada. Te enseña a observar más y creer menos. Y sobre todo, te enseña a valorar. Porque después de una decepción, empiezas a apreciar mucho más a quienes sí son genuinos.
Pura maldad ❄️










