Geografía de un olvido
Cuántos kilómetros
tengo que alejarme
de su recuerdo?
Cuántos micros debo abordar,
cuántas aventuras nuevas
tendrán que pasar por mi cuerpo
para borrar sus besos de mi piel?
Cuántos suelos
debo caminar descalza
para olvidarme del dolor
que me causa
el fantasma de su presencia
bailando en mi casa?
Breves son los silencios.
Más breves
las lágrimas que caen
sobre los platos sucios
que odio lavar.
La ira me invade
y quiero gritar.
Gritar que le odio.
Gritar que le amé.
Que le amé.
Amé como amamos las mujeres
que hemos visto la muerte
y apreciamos los breves sentidos
de la vida como lo es un beso
gentil y honesto.
Pero no fue honesto, me repito en ecos.
El eco de mi dolor
rebota en las montañas
y se estrella en las olas del mar,
que en su inmensidad infinita
intentara devolverme
una respuesta.
Espero
que agua salada
desinfecte mis heridas.
Que el viento cierre
cada ventana
que el dejó abierta.
Que el tiempo,
con su paciencia torpe,
me cosa el pecho
hasta que deje de sangrar.












