#MARCHAPORNUESTROSHEROES
El 7 de febrero de 2003 mi padre vino a Bogotá a verse con sus amigos y familia, tristemente en un acto terrorista de las FARC murió en la bomba que le pusieron al club el Nogal. Su muerte me enseñó a entender el compromiso que cada persona debe tener con su entorno, pues descubrí en su funeral y a través de las historias de sus amigos y personas a las que sirvió toda su vida, esa calidad humana y compromiso con los menos favorecidos.
Este fue mi detonante de la #marchapirnuestrosheroes del 20 de enero de 2019, fue un reflejo automático de dolor, rabia e impotencia, que sirvió como motor para usar todas las conexiones posibles para que en 48 horas los colombianos decidiéramos salir a la calle a decirle a los violentos y los miembros del ELN, que respeten la vida, que la violencia contra unos jóvenes que se están formando en una escuela (universidad) de policía es algo que nosotros, el pueblo, desprecia y rechaza.
A todos los que acogieron el llamado a la acción, ampliaron el eco de esta convocatoria y salieron a las calles para decirle a nuestros policías que estamos con ellos, y a los violentos, que no aceptamos sus atrocidades, que no representan al pueblo y que nos respeten la vida.
Gracias a manos llenas por sumarse a nombre propio, de mi padre fallecido, de las familias de los p muertos, de todos los que hemos tenido que sufrir su violencia y mi hijo de 6 años a quien espero le toque un mejor país.












