Trébol
Como si fuéramos arañas escondidas en los ángulos del cuarto devorando los insectos enredaos en nuestra tela; como si los susurros pudiesen esquivar cerraduras y derretir los huesos que seremos; como si tu voz no fuera la dueña de mis ojos en cada parpadeo donde tu silueta se recorta, como si tus pensamientos no ajustarán cada respiración de mi día y que cada acción que sucede no estuviera bañada de tu personalidad, como si existiera algo capaz de alejarnos, de sustituirnos y como si alguno de los dos fuéramos a permitírselo.














