A veces me pregunto que piensan los padres cuando sus hijos lloran, si pensarán en lo que hicieron y decidieron, en lo que pensaron en lo que quisieron y en lo que impusieron. Ellos tenían que ser más, tenían que ser mejores, decidir. Llega un momento en el que no ser y no tener hace demasiado daño. Queremos tomar decisiones, ser felices por nosotros, no tener gente encima. Una cosa es hablar sobre porque no, otra cosa es imponer el no. La gente explota, muere, y todo porque no pudieron expresarse adecuadamente, porque no pudieron ser libres y al final la última libertad que no pueden quitarles es morir, a veces parece tan fácil, morir, desaparecer. Adiós. Adiós. Ya está, no existir. ¿Entonces por qué cuesta? Quiero decir que mi decisión de no morir es una decisión libre pero cuando la otra opción te asusta tanto ¿Cual es la libertad? Enfrentarte al miedo o dejar que te venza no son decisiones, son instintos que te matan en cada instante, son momentos que te destruyen. Hay días en los que ser propio es una guerra, en los que estar solo es imposible, en los que las voces de la gente no se van ni cuando estás solo porque el "¿Qué dirán?" Y el "Después tendré que enfrentarme a ellos" corta tanto como su mera presencia. Podemos ser libres a solas, pero no del todo. Puedes llevar una peluca o maquillarte en soledad pero no puedes cortarte el pelo o cambiar nada sin terminar dando explicaciones. Ser libres es relativo, es depender de ellos y dejar que te dominen hasta que creas que lo que dicen ellos es tu libertad, que su libertad es tuya y ya no te posee porque es común. Cuando eres niño tú libertad es única pero esa libertad no tiene forma, no es nada exacto, es abstracto, cuando creces empieza a aparecer los moldes de esa libertad y empiezas a probar, a veces encaja, no del todo, pero sí lo suficie como para creer que valdrá pero esa libertad crece y el molde no así que debes probar otro y te voy a contar un secreto, ningún molde vale del todo. Ninguno, ninguno te servirá para cada detalle, siempre saldrá y tendrá otra forma, será único en sí mismo pero no os preocupéis, el molde limitará todo su desarrollo hasta hacer que sea igual al resto de libertades. La realidad es s que jamás. Jamás. Jamás. Seremos libres de verdad.