No te voy a mantener atado a un lugar donde no eres feliz.
—Cartas a la Luna.

ellievsbear
Claire Keane
will byers stan first human second
Lint Roller? I Barely Know Her
tumblr dot com
No title available

pixel skylines

titsay

Janaina Medeiros

No title available

JBB: An Artblog!
No title available
almost home
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
$LAYYYTER

oozey mess

shark vs the universe

❣ Chile in a Photography ❣
TVSTRANGERTHINGS
One Nice Bug Per Day
seen from Malaysia
seen from United States
seen from Argentina

seen from Malaysia
seen from Jamaica
seen from Jamaica
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Poland

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States
@spacegirasol
No te voy a mantener atado a un lugar donde no eres feliz.
—Cartas a la Luna.
A veces no era el lugar…
Ni el momento…
Ni siquiera la persona.
Era yo, aferrándome a algo que ya no me estaba eligiendo, pero que yo seguía intentando salvar.
Y entendí, un poco tarde, que también se pierde tiempo cuando no te pierdes a tiempo.
Muchas veces me quedé en un lugar donde no era elegida. Me quedé esperando a que algún día él decidiera verme como yo lo veía. Me convencí de que si era paciente, si entendía sus silencios, si aceptaba lo poco que me daba, eventualmente cambiaría. Quise irme muchas veces, pero cada vez que me buscaba, aunque fuera solo por deseo y no por cariño, sentía que eso era suficiente para seguir ahí. Me dolía la forma en que evitaba hablar de lo que me incomodaba, cómo se desesperaba cuando intentaba arreglar algo mínimo, cómo se exaltaba en lugar de escuchar. Y aún así, me quedaba. Me quedaba con la esperanza de que un día me elegiría sin que yo tuviera que mendigar ese lugar.
Tu sensibilidad no es debilidad, es tu superpoder.
Y todo lo que ahora duele, es parte del camino que te está llevando de vuelta a ti.
No podía seguir viéndolo todos los días.
No con esa mirada.
No con la certeza de que algo se descomponía entre nosotros y dentro de mí.
Le pedí tiempo, sabiendo que lo tomaría como una excusa, pero era eso o perderme del todo.
Mis dedos buscaron su cabello, suaves, como si pudiera acariciar también sus dudas y temores. Sin palabras, nuestras respiraciones se sincronizaron. El mundo afuera desapareció y quedó solo ese espacio pequeño, íntimo, donde podíamos ser vulnerables sin miedo a ser juzgados. Sentí el calor de su cuerpo cerca, el latido firme de su corazón contra el mío, un ritmo que me anclaba cuando todo dentro parecía desmoronarse.
Cada luz roja que encontramos fue una oportunidad para mirarme de reojo, como si no pudiera creer que estaba ahí, justo a su lado. Era como si, por un instante, la realidad de lo que estábamos viviendo, de este momento compartido, fuera algo casi irreal.
—Antares.
Read Capítulo 1: "Ojos Mágicos". from the story Antares by spacegirasol (Space Girasol) with 251 reads. amor, romancepr...
“Estoy... Haciendo lo que puedo. A mi manera.”
Y esa respuesta, aunque no decía mucho, lo decía todo. Asentí. Porque yo también estaba haciendo lo que podía. A mi manera. No hubo abrazo. Ni reproches. Ni promesas. Solo dos personas que alguna vez compartieron algo profundo, encontrándose en el lugar donde todo había empezado... Pero no sabiendo si habría un después.
Antes, las conversaciones fluían entre nosotros como si no hubiera barreras, pero ahora, parecía que las palabras se quedaban atrapadas en mi garganta.
Tal vez él estaba peleando una guerra que ni siquiera podía nombrar.
Tal vez no sabría cómo salir de ella todavía. Pero yo sí sabía una cosa con certeza: Mi historia no iba a detenerse esperando. Y eso también era amor. De una forma más sana. Más libre. Por mí. Por lo que merecía.
A veces el corazón quiere intervenir, quiere rescatar, quiere quedarse. Pero había aprendido, a la fuerza, que amar a alguien no siempre significa quedarse junto a esa persona. A veces, amar era saber soltar un poco. Dejar que el otro aprenda a caminar por sí mismo.
—Antares, cap 20: “Tangled Threads”.
Read Capítulo 1: "Ojos Mágicos". from the story Antares by spacegirasol (Space Girasol) with 251 reads. romance, amor...
Mientras avanzaba hacia la mesa, no pude evitar mirarlos una vez más. Había algo en la forma en que se miraban, en la facilidad con la que compartían el espacio, se sentía… Natural.
Encajaban.
Y yo… Yo no estaba segura de si alguna vez había encajado así con alguien.
Me giré en la cama, quedando boca abajo, intentando calmar el latido desenfrenado en mi pecho. Pero no importaba cuánto intentara ignorarlo.
Él seguía ahí, en mi mente, en mi piel, en cada latido descontrolado que se negaba a escuchar la lógica.
Respiré hondo y cerré los ojos, esperando que el sueño me rescatara de esta confusión.
En lo más hondo de mi ser, sabía que en algún momento la verdad saldría a la luz, pero una parte de mí se resistía a verla. Los sentimientos que crecieron en mi interior, alimentados por la esperanza y la necesidad de pertenecer, preferían aferrarse a la ilusión de un vínculo que nunca fue real. Porque aceptar la mentira significaría enfrentar el vacío, y quizá, en mi engaño, encontraba el único consuelo que me quedaba.
Me miré al espejo tratando de reconocerme pero todo lo que vi fue una versión rota de mí misma, alguien que ya no sabía en quién confiar, alguien que estaba siendo empujada al límite.
Me sentía usada, pero no podía huir de ahí. Lo que sentía por él nublaba mi juicio, haciéndome aferrarme a cada instante en el que me hacía sentir especial. Sabía que solo me quería a ratos, que su cariño tenía límites que nunca cruzaría por mí. Pero aun así, me conformaba con las migajas de su atención, con los momentos en los que, aunque fuera solo por deseo, me hacía sentir suya.
Me convertí en un suspiro porque era la única forma de estar entre sus brazos, de besar su boca y creer, aunque fuera por unos minutos, que me pertenecía. No importaba cuánto doliera después, cuántas veces me ignorara o cuántas señales me advirtieran que yo era solo una opción pasajera. Me engañaba a mí misma pensando que, si me quedaba lo suficiente, tal vez un día me vería de verdad.
Pero en el fondo lo sabía: no era amor, solo una necesidad disfrazada de cariño, y yo me aferraba a la mentira porque prefería eso a no tenerlo en absoluto.
Es extraño cómo alguien puede hacerte sentir tan especial en un momento y tan invisible en el siguiente. Cuando estamos a solas, parece que todo encaja, sus palabras son suaves, su mirada es intensa, y por un instante, me convence de que le importo. Me hace sentir querida, deseada, como si realmente significara algo para él.
Pero luego, cuando estamos entre otras personas, su actitud cambia. Se vuelve distante, casi indiferente, como si lo que compartimos en privado no existiera fuera de esas cuatro paredes. Es como si fuera dos personas distintas: una que me busca cuando le conviene y otra que me ignora cuando ya ha obtenido lo que quería.
Y ahí estoy yo, atrapada entre la ilusión y la realidad, preguntándome si alguna vez fui más que un momento pasajero. Me duele admitirlo, pero sé la respuesta. Lo sé cada vez que su frialdad me recuerda que su afecto tiene condiciones, que su interés es temporal y que, al final, no hay un “nosotros” más allá de lo efímero.
Lo peor es que, aun sabiendo esto, una parte de mí sigue esperando que un día sea diferente.