Ayer por la tarde mientras tomaba mi taza de café, atravesaste aquella puerta con esa sonrisa que te caracteriza, en esos segundo el corazón se detuvo y solo quería correr hacia ti y preguntarte qué ha sido de ti, sin embargo, procedí a abrir un sobre de azúcar para poder endulzar un poco más mi café y así recordar como tú endulzabas mi vida.










