La decisión más importante.
Ahí estaba, parado frente a ella, era el momento más importante, el momento que traería felicidad o tragedia al resto de mi vida, ¿cómo toda una vida de miserias, felicidades, traiciones, olvidos y llantos, se puede olvidar en ese momento?, ¿para esto viví?, ¿en serio este es el motivo de todo?, te sientes fuera de ti mismo, una experiencia extra corporal, y no necesité hacer yoga o mamadas así, esto iba más allá, más allá de mi, de mi comprensión. Muchos me han dicho que cuando "ves la luz al final del túnel" puedes ver tu vida pasar frente a ti, que no hay nada peor que sentirte más muerto que vivo, pues yo les digo a esos tontos, ¡que no es así!, lo que sentía no era comparable a nada que pudiera expresar en palabras cotidianas y mundanas, ni siquiera era comparable con la muerte, ¡aquello era peor! Pulsaciones a mil por hora, transpiración incontrolable, fría como pequeños iceberg recorriendo toda mi piel, que iban desde la punta de mis pies hasta la más pequeña célula de mi cuerpo; cada una de mis terminaciones nerviosas vibraban hasta el punto en que me era casi imposible mantenerme firme y mirándola a los ojos; sentía que mi garganta pasaba cada vez más y más litros de saliva, llegué a ese punto sin retorno, ese en el que todo te da igual y sientes ir hacia tu entorno. Todo se reducía a ese momento, a una palabra. Por fin creí estar listo para abrir la boca, y solo podría decir y sentir una, "Sí, acept...—¡No puedo! Lo siento— Ella abrió la boca primero, corriendo hacia la puerta y dejando atrás todo el amor y el tiempo que juramos vivir juntos. Yo quedé inmóvil, quizás debiera salir corriendo tras de ella y rogarle que no se fuera, que podía esperar, pero tal vez eso era lo que quería de verdad, tal vez no estaba listo, no lo sé y nunca lo sabré. Esa tarde ella no solo rompió un pacto entre los dos, rompió algo más, algo dentro de mi, algo que jamás podrá regresar, a alguien que jamás podrá volver a ser.
Ahora escribo mi historia desde el puente donde la conocí, donde todo empezó. Me pareció apropiado que donde empezó mi vida, también termine.
Adiós, para siempre.








