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reginaxxmare
Su eminencia aceptó dormitar en el mundo de los humanos por meros tecnicismos. Antes del despunte del mediodía debían estar terminando un trabajo que requería de la energía espiritual de ambos y creyó justo y preciso estar juntos para no perder tiempo al día siguiente. Nunca pensó el compartir una habitación con Yusuke, mas calló cualquier tipo de reclamo porque jamás en la tierra tendría siquiera un lujo parecido al de su hogar.
Por costumbre cultivada en su larga vida, tendía a conciliar el sueño antes de que el manto negro de la noche cubriera a la luna llena y tal como dictaba el mantra comenzó a despojarse prenda a prenda de su atuendo de azules y rojos. Primero, la bufanda que dejó al descubierto la figura decorosa de sus hombros en línea, luego la toga que reveló la timidez de su espalda y piernas sin obstáculos a la vista.
Quedaba sólo el pantalón y la blanca camisa, pero los dejó esperar al doblar las prendas retiradas de manera minuciosa que dejó finalmente sobre el buró. "¿No piensas dormir?" preguntó con una autoridad en su voz que le daba su estatus. Pero sólo su voz, su apariencia ya no lucía tan intimidante como con los ropajes reales, en esta ocasión lucía alcanzable, mundano casi como cualquier otro humano.
Botan: —¡Koenma-sama! —entró como Pedro por su casa en la oficina ajena, trayendo con mucho cuidado entre sus manos una sorpresa para él. —Mire lo que hice para usted... ¡TA-CHAN! —extendió ambas palmas, dejando a la vista el mafukan que con muchos papeles de colores e ingenio había hecho. #TODOSSOMOSKOENMA
La entrada de Botan le causó un sobresalto que casi le hizo finalizar su firma en un documento oficial con un rayado indecente que enmendar.El desconcierto bajó su mirada del rostro de la mujer hasta el presente que tenía en sus manos y que gentilmente extendió al soberano.
— Es muy lindo, Botan. ¿A qué viene? —según recordaba aún faltaba casi un mes para su cumpleaños.
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