Botan: —¡Koenma-sama! —entró como Pedro por su casa en la oficina ajena, trayendo con mucho cuidado entre sus manos una sorpresa para él. —Mire lo que hice para usted... ¡TA-CHAN! —extendió ambas palmas, dejando a la vista el mafukan que con muchos papeles de colores e ingenio había hecho. #TODOSSOMOSKOENMA
La entrada de Botan le causó un sobresalto que casi le hizo finalizar su firma en un documento oficial con un rayado indecente que enmendar.El desconcierto bajó su mirada del rostro de la mujer hasta el presente que tenía en sus manos y que gentilmente extendió al soberano.
— Es muy lindo, Botan. ¿A qué viene? —según recordaba aún faltaba casi un mes para su cumpleaños.
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