Lamento no ser el mejor...
Hoy más que nunca te pensé papá. Me hubiese gustado decirte "Papá saldré a hacer tarea de la universidad" para que como siempre con tu chispa y apego que nos teníamos me digas "No tengo dinero" sabiendo que te pediría para poder salir. Hoy más que nunca añoré tus palabras de "Me enorgulleces mi chiquitin, mi pequeño psicólogo. Mi último tesoro".
No negaré que hay días en los que me guardo el dolor para demostrar sonrisas que no están y así poder ser el fuerte. No negaré que hay días en los que bailo sin tener las ganas solo porque no quiero seguir sufriendo y atormentar tu descanso eterno.
Es obvio que esto no lo leerás, pero dicen que lanzar palabras al aire sana el dolor que guardas y acumulas.
No sé si el día que pueda ir a la universidad de forma presencial tal vez rompa en llanto sabiendo que nuestra promesa era que me lleves el primer día de clases en nuestro carro. Tu carrito de juguete como solía decirte y sin pensarlo me decías "Bájate de mi carro".
Tal vez fue el destino o tal vez fue por mi, por no haberte acompañado a tu último viaje para estar ahí cuidándote y esto no llegue a pasar. Tal vez el culpable de tu partida soy yo por no insistir lo suficiente y acompañarte.
Extraño tus abrazos, tus cantos que me dedicabas, papá.
Extraño tus regaños y tus "Vamos cholito a pasear?"
Hoy salí por primera vez para realizar trabajo de la universidad y no pude dejar de desear una llamada tuya diciéndome "Cómo te va hijito?"
No sabes cuánto lamento haberte alzado la voz aquel último desayuno juntos y no poder disculparme.
Me gustaría poder contarte todas las cosas que nos solíamos confiar entre padre e hijo y me des tus consejos sabios... Lamento si en todo este texto derramo una lágrima, lamento si no fui un hijo perfecto. Solo trate de hacerte feliz en lo poco que pude.














