[ i. información básica ]
NOMBRE. Himura «Bonnie» Haruna.
NOMBRE EN CÓDIGO. Agente 306.
APODOS. Bocazas, Racoon lady.
FECHA DE NACIMIENTO. 14 de febrero de 2004.
EDAD. 21 años.
SIGNO ZODIACAL. Acuario.
GÉNERO. Mujer cis.
PRONOMBRES. Femeninos.
ORIENTACIÓN. Bisexual, no lean.
NACIONALIDAD. Japonesa.
ETNIA. Japonesa, también mitad Tanuki.
OCUPACIÓN. Hacker.
EDUCACIÓN. Fue educada en casa.
[ ii. apariencia ]
ALTURA. 1.55m.
OJOS. Avellana.
CABELLO. Pelirrojo.
CICATRICES. Marcas de latigazos en su espalda.
TATUAJES. ( x )
PIERCINGS. En el ombligo.
ESTILO. ( x ) ; ( x )
[ iii. psique ]
RASGOS POSITIVOS. Visionaria, perspicaz, entusiasta.
RASGOS NEUTRALES. Inconformista, cómica, parlanchina.
RASGOS NEGATIVOS. Competitiva, solitaria, ansiosa.
GUSTOS. Gastarle bromas pesadas a sus vecinos de edificio, hacer cosplay, leer BL, jugar con el color de su cabello, y la comida chatarra—especialmente los concursos de comida.
DISGUSTOS. Los fanáticos religiosos y... en realidad, los humanos en general, la comida demasiado dulce, las comedias románticas, el contacto físico, salir de casa a hacer las compras.
[ iv. salud ]
ESTATUS. Saludable dentro de todo.
MANO DOMINANTE. Derecha.
AFECCIONES FÍSICAS. Perdida auditiva severa.
ENFERMEDADES MENTALES. Estrés Postraumático complejo, agorafobia.
[ v. relaciones ]
FAMILIA DIRECTA. Desconoce si sus padres siguen vivos; lo último que supo es que siguen casados. De su hermano mayor no sabe nada.
MASCOTAS. No es un animal como tal, pero fabricó un mapache japonés robot que le ayuda con sus labores diarias. Se llama Capitán Papita.
[ vi. extras ]
Nació en una familia extremadamente religiosa y supersticiosa. Las reglas estrictas y los castigos tanto psicológicos como físicos eran su pan de cada día, sin contar la falta de dinero (sus padres invertían gran parte de sus ganancias en el culto al que pertenecían), la desnutrición y la falta de higiene o prendas decentes siquiera.
A sus nueves años, se contagió de meningitis y su familia tardó mucho en buscarle tratamiento; fue su hermano mayor, Haruto, quien, a escondidas de sus padres, la llevó a un hospital. Sobrevivió a duras penas, pero sufrió de una pérdida auditiva severa y le tomó mucho esfuerzo volver a comunicarse con los demás, a costa de leer labios y ocupar lápiz y papel para escribir.
Cuando tenía 15 años, escapó de casa gracias a Haruto, quien le entregó todos sus ahorros y la envió con una tía residiendo en otra prefectura. Le obligó a prometerle que no regresaría atrás, que no lo contactaría, y que él la buscaría cuando lograse independizarse.
Dicha tía materna y distante resultó ser un individuo enigmático, fundadora de una organización de inteligencia privada. A la llegada de Haruna, le reveló una verdad clave sobre su existencia: el hombre con el que creció nunca fue su verdadero padre. Su madre le ocultó la verdad de su herencia genética por vergüenza, y es que, desde muy pequeña ha sabido que tiene habilidades peculiares y sin explicación.
La pequeñuela es mitad Tanuki, al igual que su tía. Tiene la habilidad de transformarse en otros objetos, humanos, y animales, y de crear ilusiones para engañar a otros.
A partir de entonces, comenzó a recibir tratamientos para sus condiciones psicológicas, implantes cocleares, y una educación apropiada. Haruna se mostró desde el principio como un prodigio para el área de la programación, la informática y la robótica (la idea de fabricar algo material y no solo meros espejismos le hacía mucha ilusión), por lo que la mujer le prometió todos los medios para dedicarse a ello si aceptaba trabajar para ella.
Se comunica, por lo general, sin gran dificultad mientras la persona hablándole esté frente a ella. Cuando se le hace demasiado exhaustivo, opta por el lenguaje de señas o por ocupar a Capitán Papita a través de un smartwatch.
No suele tomar misiones de campo con frecuencia, asegura que trabaja mejor desde casa: el sótano de la casa de su tía.
Adoptó el nombre de Bonnie como nueva identidad, dejando el nombre de Haruna como parte de su pasado doloroso. No permite que nadie la llame así, o que busquen inmiscuirse en la verdad de sus raíces.










