Hospital Motherfuckers
Lugar: Hospital Bellevue de Manhattan
Personajes: Sloane Hansen, Will O' Connor, Samuel O'Connor y Hendrik Visscher
Notas: No tuvimos tiempo de finalizarlo pero Hendrik y Samuel acabaron pegándose.
Sloane: Ya quedaba poco y menos para salir de ese lugar, estaba deseando. Agradeció que ese día hubiese aquel estúpido baile de época, por lo que la mayoría de enfermeras y médicos se habían ido a disfrutar del evento, mientras que unos pocos se quedaban haciendo guardia más pendientes de sus telenovelas en las mini pantallas de sus móviles, o leyendo libros, que observando pendiente cada habitación. Fue por eso que Sloane había decidido escaparse para ir a visitar a Will a su habitación. Henk estaba dormido en el sofá, así que no le daría por saco con "Estate quieta que te harás daño". Joder, estaba mejor que días antes, podía caminar sin tener que aferrarse a nada. Y así fue, se escabulló con lentitud por los pasillos, yendo hasta la zona donde estaba el cuarto de su amiga. Era de noche así que no hacía mucho ruido... o eso intentó, porque la muy tonta tropezó con un montón de cables y tiró un montón de cajas al suelo.
Will: Ya pasaba la mitad del día en el hospital, pero siempre era un gusto ir a visitar a Sloane, quien parecía ir mejorando día tras día (como sucedía con Saoirse). Se dirige hacia la habitación donde recuerda que está ingresada, pero lo único que encuentra allí dentro es al profesor de Wilson durmiendo tirado en el sofá: -¿Qué hace él aquí? -pregunta muy confundida mientras entra a la habitación, preocupada por la ausencia de su amiga.
Samuel: -¿Will?-preguntó el chico a reconocer a su hermana de espaldas-. Dios, no te estoy siguiendo, he venido a ver a Slo-le aseguró su hermano, comiendo una chocolatina de una máquina expendedora-. ¿Dónde coño está? ¿Ya le dieron el alta? ¿Y quién carajo es ese elemento?-dijo el chico, señalando al hombre con la boca llena.
Henk: Pasar tanto rato sin dormir le había empezado a pagar factura y cuando decidió sentarse a descansar la vista unos segundos, acabó por caer completamente rendido. Se despertó sobresaltado al escuchar una voz desconocida. —¿Qué?—preguntó alarmado, levantándose de golpe al no ver a Sloane. La muchacha que se encontraba en la puerta le resultaba familiar, pero verla allí no hacía otra cosa que desconcertarla y por si aquello era poco, apareció otro joven. — ¡¿Y Sloane?!
Sloane: Gruñó por lo bajo al encontrarse en el suelo con tantas cajas de por medio; levantó la mirada y trató de visualizar algo en la cama, pero... no había nada. Asustada, se puso en pie y comenzó a tantear con las manos el colchón, en el cual no había ni sábanas.- P-pero... ¿Y Will, dónde...? -Enseguida llegaron pensamientos de lo peor a su cabeza. Se llevó una mano a la boca y aguantó un quejido.- ¡Se me ha muerto Will y no me lo han dicho! ¡WILL, ME DIJISTE QUE ESTABAS ESTUPENDAMENTE, TE ODIO! -Se le escapó aquel chillido en mitad de todo el silencio, por lo que llamó la atención de las enfermeras que dieron un aviso y se levantaron a ver qué pasaba. Asustada, se escondió en el armario que había estampado contra la pared, intentando retener las lágrimas.
Will: No debería haberle dado el alta aún... -responde a su hermano realmente confundida. Es entonces cuando el hombre despierta igual de confundido que los dos hermanos-. N-No lo sabemos... Acabamos de llegar... ¿Eres amigos de Sloane?
Samuel: El chico se apoyó contra el marco de la puerta, observando la escena mientras daba buena cuenta de su chocolatina. ¿Y aquel tío? Empezaba a conocer más a Sloane, pero desde luego la chica nunca había sido muy dada a presentarle a sus círculos. -Si estabas aquí con ella suponemos que no le habrán dado el alta. Debe haber huido de ti, figura-se rió Samuel, hablando con la boca llena, divertido.
Henk: — No soy su amigo, soy su novio. —dijo sin pensárselo dos veces, apartándo al rubio de la puerta para poder asomarse e intentar encontrar a la cobriza.— Seguramente haya ido a por cerveza.—negó un par de veces con la cabeza y mientras intentaba calmar sus nervios, salió de la habitación para que la joven no se emborrachase en el hospital.
Sloane: Cuando por fin escuchó a las enfermeras irse de la habitación para investigar otra, la joven salió de allí con sigilo. Las lágrimas recorrían sus mejillas, presa de aquel miedo porque su mejor amiga de verdad hubiese muerto o a saberse qué. Salió de allí con cuidado, asomándose en todo momento. Aprovechó que los pasillos estaban vacíos y continuó caminando, limpiándose las lágrimas, sollozando por lo bajo. Aquellas medicinas (o más bien drogas) que le estaban metiendo para calmar el dolor, tenían efectos secundarios como aquel. Comenzó a bajar las escaleras, casi arrastrándose por las paredes sin dejar de llorar. ¿Por qué le había pasado eso a su amiga y no le habían dicho nada? ¿Qué habría sucedido? ¿Y Saoirse?
Will: Rueda los ojos ante el comentario de su hermano. En verdad no es necesario decirle algo parecido al hombre, puesto que duda mucho que Sloane haya decidido huir de él. Sin embargo, ante las siguiente palabras de él, se queda de piedra y boquiabierta: -¿N-Novio? ¿Eres su novio? Qué raro... -se aparta dejando que el hombre salga-. Y-Yo no sabía nada de eso... -es entonces cuando se siente realmente mal. ¿Acaso tendría que haberse interesado más por la vida personal de su mejor amiga?
Samuel: Samuel no dijo nada, rió expulsando aire por la nariz y con una sonrisa socarrona. Bastaba ver el desconcierto de su hermana para comprobar que no era su novio. Y si lo era, alguien tan idiota no podía durar mucho al lado de Sloane. ¿Qué le pasaba a aquel tipo? Se aseguró de chocar su hombro con fuerza contra el del hombre cuando salió, y miró a su hermana significativamente, en plan "¿qué diablos le pasa a este?". -No me extrañaría que estuviera bebiendo-comentó el chico, lamentando que su chocolatina estuviera a punto de acabarse.
Henk: Haciéndo caso omiso a la intromisión que el chico acababa de hacerle, continuó caminando con paso ligero por el largo corredor de aquella planta. En cuanto llegó a las escaleras se frenó en seco y subió corriendo al ver como Sloane lloraba de manera desconsolada. Asustado y sin entender la situación, la tomó en brazos y empezó a caminar de regreso a la habitación.— ¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo? Por favor, dime que no te ha pasado nada.
Sloane: Seguía desconsolada llorando, hasta que vio a alguien llegar con prisa hasta cogerla en brazos. No logró distinguirle entre las lágrimas al menos hasta que escuchó su voz. Era Henk.- Will... Ella... No estaba en su cuarto... Ella... -Apenas podía hablar, seguía llorando sin poder evitarlo, tapándose el rostro con las manos, importándole poco si él la estaba llevando en brazos, cosa que normalmente odiaba.- ¡No estaba, se ha tenido que morir, Henk! ¡Se ha muerto y nadie me ha dicho nada! -Gritó en mitad del pasillo.
Will: -¡Pues no debería estar bebiendo si sigue en medicación! -contesta Will a su hermano tras dejar que el "novio" de Sloane se marchase a buscarla o a saber qué. Se queda algo parada, sin saber muy bien qué hacer-. ¿Deberíamos seguirle y ayudar a buscarla?
Samuel: El chico se relamió los labios y se encogió de hombros cuando su hermana se dirigió a él. -Ya vendrá el príncipe encantador con ella. Sloane es fuerte, y tiene cabeza, estará bien-argumentó él, aún apoyado en el marco de la puerta. Se giró rápidamente al escuchar el grito, aún así, reconociendo su voz. De lejos, entrecerró los ojos. -¿Ves? La mitad de lo que dije era cierto-sonrió el chico, acariciando el hombro de su hermana mientras los veía llegar, no tan sonriente.
Henk: —¿Will? ¿Quién es Will? —preguntó perdiéndose todavía más en la situación. No entendía el estado de Sloane, quizá había llegado demasiado tarde y la cobriza había conseguido emborracharse. Decidió no ponerse en lo peor y aceleró una vez el paso para llegar cuanto antes a la habitación. Una vez dentro, volvió a tumbarla en la cama, asegurándose de que no salía corriendo o algo parecido.— ¿Alguno de vosotros conoce a alguien que se llame Will y haya estado en este hospital?
Sloane: Estaba tan desconcertada con lo sucedido, sollozando y escondiendo el rostro en el pecho de Henk, que ni se dio cuenta que justo allí estaban los dos hermanos Oconnor. Cuando la tumbó en la cama, fue que escuchó a su amigo hablar con alguien, así que se limpió las lágrimas y, sorbiendo por la nariz, observó en dirección a las personas. Poco a poco comenzó a distinguir una figura y, finalmente, pudo reconocerles.- ¿W-will...? ¡¡WILL ESTÁS VIVA!! ¡SAMUEL, POR PRIMERA VEZ ME ALEGRO DE VERTE!
Will: -Es cierto... -señala Will al ver que el hombre regresa con Sloane en brazos. ¿Qué le habría ocurrido? Se acerca preocupada a la cama y alza la cabeza-. Sí, yo soy Will y... -ante los gritos de alegría de Sloane se tiene que callar y parpadear en diversas ocasiones-. Sloane... ¿Has bebido? Quiero decir... Claro que estoy viva, ¿por qué no iba a estarlo?
Samuel: Se sentía extrañado por la repentina confianza que había demostrado ante su hermana con Sloane. Quizá fuera lo cercanos que habían llegado a estar los últimos días y poco antes del accidente, pero creía que la conocía mejor. Aún así, no sabía qué le pasaba y la miró con el ceño fruncido y los brazos cruzados mientras hablaba con Will. Al menos le había reconocido y había sido tan desagradable en las mínimas palabras como siempre, lo que le hizo sonreír. -Eh, vaquera, ¿qué pasa?-le preguntó simplemente, poniéndole un dedo en el pecho.
Henk: Pensé que Will era un hombre. —dijo al aire, todavía desconcertado por todo lo que había ocurrido. Sacudió la cabeza y volvió a centrarse en el estado de Sloane.— Buena pregunta, Will. ¿Has bebido? Te advertí que no lo hicieses, podía sentarte fatal. —apretó los labios con preocupación y casi sin darse cuenta, apartó la mano de Samuel con algo de brusquedad al ver como se acercaba al cuerpo de la muchacha.
Sloane: Abrazó a su amiga por el cuello nada más se acercó, sonriendo algo más calmada. Logró limpiarse los últimos restos de lágrimas de sus ojos, más tranquila.- Fui a tu habitación y estaba vacía, así que pensé que te había pasado algo y... Lo siento, Will. Esto que me dan para el dolor me hace estar más rara de lo normal y... -Acalló al notar el dedo de Samuel en su pecho, a lo que parpadeó algo desconcertada pero luego lo recordó y no pudo evitar reír, más relajada.- Lloraba de alegría por tenerte lejos, imbécil. -Bromeó tal y como era ella, pero el manotazo de Henk a la mano de Samuel le hizo mirarle confundida.- Estoy bien... -Volvió la mirada a su amiga, tomando sus manos.- ¿Estás tú bien? ¿Y Saoirse?
Will: Se sorprende ante el repentino abrazo de su amiga e intenta calmarla: -Me dieron el alta hace un par de días, además, tenía que arreglar un par de cosas en la universidad y en el trabajo -suspira-. Sí que te ves un poco rara, los medicamentos hacen magia aquí -intenta bromear pero repentinamente siente que el ambiente se está caldeando peligrosamente. Tose y asiente-. Claro, estoy muy bien y Saoirse igual. Dentro de un par de días también le darán el alta y podré llevármela a casa.
Samuel: Estaba contento al ver que Sloane seguía más o menos como siempre, y al verla reír con el gesto del pecho fue casi reconfortarte. Todo estaba bien. Hasta que ese imbécil decidió apartarle la mano porque si. Samuel no recordaba dedicar ninguna mirada más asesina que la que había hecho en aquel momento a aquel tipo. -¿Quién es este, Slo?-preguntó el chico, viendo que había terminado de hablar con Will-. Porque mi primera opción es que era un gorila que estaba aquí para protegerte, pero oyendole decir que es tu novio solo puedo pensar que es un tío un poco subnormal. ¿Desde hace cuanto la conoces, eh? Te aseguro que no más que yo. Así que vigila lo que haces.
Henk: — Tengo nombre, ¿sabes? Me llamo Henk. —respondió sin ni si quiera mirar a Samuel, rodando los ojos al oír sus palabras.— Cierto, no soy su novio, pero no se me ocurrió decir otra cosa al verte pasar por la puerta. Como tienes pinta de esos pervertidos que van por los hospitales buscando con quien acostarse preferí no correr riesgos, aunque si te sirve de algo, sí nos hemos acostado. —se encogió de hombros, dedicándole una sarcástica sonrisilla.
Slo: Había ignorado olímpicamente a esos dos, únicamente pendiente de su mejor amiga y de lo que le decía, ahora más calmada que antes aunque con los ojos aún llorosos.- ¿Enserio? Joder, estoy deseando salir de este lugar para poder abrazar a la pequeñita. Porque seré la tía que la consienta, no se te olvide. -Rió un instante y entonces dirigió su mirada a la conversación de Henk y Samuel, escuchando únicamente el final de toda la conversación.- Eh, ¿a qué viene ir dando información gratuita? Os estáis rifando una somanta de guantazos que no podéis con ellos.
Will: -Espero sin embargo que no la consientas demasiado -dice Will bastante sincera. Después advierte de la conversación entre el hombre y su hermano. ¿Por qué Samuel siempre le gusta complicar las cosas? Niega varias veces con la cabeza y decide mantenerse al margen-. Stoptar suas, Samuel (cállate, Samuel) -le susurra en irlandés antes de que las cosas se compliquen aún más.
Samuel: Estaba harto de actuar como un subnormal, de fingir ser quien no era. Si aquel subnormal le picaba, ¿por qué tenía que callarse? ¿Por qué no podía acercarse a Sloane solo porque aquel imbécil había decidido que no? Samuel gruñó en respuesta a su hermana. -Entonces estamos igual, solo que yo la conozco desde hace más tiempo y no me porto como un subnormal-dijo el chico, lamentándose de que la cama estuviera por medio. Miró a Sloane, que no parecía querer tomar parte. La mirada fue de desconcierto, hasta dolido.
Henk: — Oh, vaya, la conoces desde más tiempo, que envidia me das. —dijo sarcásticamente mientras soltaba un suspiro.— Hey pues sí, soy un subnormal que ha estado a su lado en todo momento, ¿algún problema con ello? Si lo tienes prefiero que me lo digas fuera, porque lo último que necesita Sloane es que nos demos de hostias delante de ella.












