Send Me 👣 For My Muse's Reaction To Holding Mine And Your Muse's Child For The First Time
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La muchacha noto que sus manos temblaban suavemente cuando quiso tocar la pequeña mano su hija. Tan pequeña y frágil, una bebé hermosa. No podía pensar en otra palabra para describirla que no fuera hermosa, con sus diminutos deditos apretados para forman un puño cerrado, esos brazos que Adelaide creyó eran demasiado delgado. Quizás se equivocaba o quizás era ese miedo a que si sostenía a la bebé de forma equivocada podría lastimaría por accidente, y eso no se lo perdonaría a si misma. “Eres preciosa.” Susurro con una sonrisa apoderándose de sus comisuras, sintiendo sus ojos humedecerse de las pura alegría que experimenta. “Es la bebé más hermosa que he visto.” Tal vez toda madre cree de eso de sus hijos pero eso no le quitaba la idea de la cabeza. Sus ojos pardos se alzaron en busca del rostro de Sebastian, queriendo compartir con él está felicidad arrolladora en su interior. “Está aquí...” Nueve meses espero por sostener a su hija, nueve meses llenos de dificultades y alegrías. Y ahora ahí estaba con ellos, esa pequeña criatura que habían esperado entre miedos y alegría. “Finalmente está aquí...” Quería llorar, pero por causa de un sentimiento tan opuesto a la tristeza.














