UNA ODISEA…
Sentimos que tenemos la responsabilidad de hacer brillar la luz en la oscuridad…
Algunas personas consideran que ser Deejay y Productor es un serio atentado en contra de las leyes que rigen la vida de un hombre de Dios, sea que conozcan estas “leyes” o no.
Cuando me enfrenté a eso por primera vez estaba en los dos primeros meses de mi “nacimiento espiritual” en un pequeño salón donde enseñaban acerca de “cómo ser un hombre de Dios” y yo estaba muy entusiasmado. En el primer día de clases cada hombre debía decir su nombre, edad y a que se dedicaba. “Hola mi nombre es Luis Alberto Sara. Tengo 33 años, soy Ilustrador y Deejay de música electrónica (en ese tiempo aun no era Productor)”. De pronto, un hombre levantó la mano para (con mucho respeto) preguntarle al profesor si acaso mi trabajo no era ofensivo para Dios y que si yo debería renunciar a eso definitivamente para evitar dañar a la gente.
No recuerdo ahora que dijo el profesor o si yo respondí, lo que recuerdo es mi incomodidad y enojo. Me había juzgado alguien que no me conocía y que era cristiano. También recuerdo mi orgullo tomando el lugar de mi paz; mas dejé eso atrás y seguí adelante.
Todo el año enfrenté el comentario de ese hombre en mi mente. Cuando iba a trabajar al club y observaba a algunas personas en la pista de baile percibía cosas que antes no veía; sus sonrisas eran vacías y como un tatuaje en sus frentes decía “Orgullo”, “Apariencia”, “Soledad”, “Abandono”, “Confusión”, “Aborto”, “Violencia”, “Divorcio”, “Lascivia”, “Violación”, “Dolor”, “Suicidio”. Y me entristecí de hecho.
Llegó la oportunidad después de un tiempo para trabajar en un restaurant internacional, un trabajo de pocas horas entreteniendo a parejas y grupos de amigos que buscan socializar en Miraflores. Yo debía seguir trabajando así que, como no lo vi tan “malo” acepté. Allí aprendí una lección que nunca olvidaré.
Una noche tenía que trabajar con un percusionista que conocía hace ya muchos años. Les dejo aquí lo que recuerdo del comienzo de nuestra conversación:
Percusión: ¡Hey cómo estás! ¿Qué ha sido de tu vida man?
Yo: ¡Habla bro! Aquí volviendo a mixear después de un tiempo.
Percusión: Oye man, tu eres cristiano creo, según tu Facebook ¿no?
Yo: Sí, soy cristiano hace dos años ya. La mejor decisión de mi vida.
Percusión: Pero man, si eres cristiano, ¿Qué haces aquí?
Yo: Bueno… Creo que hablar contigo, ¿no?
Ahí me fue revelada una verdad. Yo estaba ahí donde pocos cristianos llegan y tenia la oportunidad de hablar del amor que Dios me había revelado. Todo lo que dije después de ese pequeño dialogo vino de Dios hacia mi amigo. Aquel lugar que un cristiano nunca pisaría según la ley de la religión, fue llenado por la Gracia del Jesucristo que cumple la ley de Dios. La Gracia de Dios le fue explicada a un chico que como tú o yo lucha por encontrar la felicidad todos los días.
Hablamos largo rato del Dios de Gracia y desafío que considero el único Dios verdadero, y aun saqué mi primera Biblia allí junto a las tornamesas, el mixer y la barra principal, para compartir con un viejo amigo mi verdad. La verdad que cambió mi vida.
Los Clubs están tan llenos de oscuridad, como los templos de las iglesias están llenos de luz.
Si alumbras siempre en un lugar de mucha luz, ¿Qué desafío hay en ello?
“Jesús les preguntó: — Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Entonces Simón Pedro declaró: — ¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo! Jesús le contestó: — ¡Feliz tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún mortal te ha revelado esto, sino mi Padre que está en los cielos! Por eso te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a edificar mi Iglesia, y el poder del abismo no la vencerá. Yo te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.” (Mateo 16.15-19)
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Dios los bendiga. Gracia y Paz.












