Te fuiste, y desde entonces no he podido ser la misma de siempre; la que se ríe y se oye a lo lejos en las cuadras, la que baila y no le importa que la miren, la que se maquilla y no le interesa qué ceja quedó más bonita que la otra. Tú me quitabas la pena, tú moderabas mis caprichos.
-Perdida en la poesía.
















