Tomado de @prodavinci Traducción de “Echarle bola”, al que no hable venezolano, por Adriana Villanueva. No hay que ser barra brava de Capriles para sentir que Roncagliolo lo trata con extrema rudeza por dos comentarios sacados fuera de contexto, o por lo menos del “maricón” en marras: Capriles es vilipendiado por el columnista peruano porque en alguna oportunidad de su campaña tras la constante pregunta de por qué sigue soltero a los 40 años, dijo: “no tengo una mujer sino miles de mujeres”, y también lo acusa de invitar a Nicolás Maduro a: “echarle bolas”. Eso de tener “miles de mujeres”, al menos yo, no le daría la lectura de Roncagliolo que el candidato de la oposición venezolana se jacta de ser un supermacho. Para mi las “miles de mujeres” a las que se refería Capriles somos las mujeres venezolanas que todavía apostamos por su proyecto de país. Que no debería dignarse a contestar preguntas que se refieran a su sexualidad por no tener que ver con el tema político, que eso es seguirle el juego a la homofobia, quizás. En cuanto al invitar a Maduro a “echarle bolas”, toda la mañana he estado rumiando esa expresión tan criolla, y lo juro que hasta hoy no me había percatado de su lectura machista, porque en Venezuela “echarle bola” es una expresión tan típica para describir nuestra disponibilidad para dar al máximo, que hombres y mujeres le echamos bola por igual. Una vez publicado esta crónica en mi blog Evitando Intensidades, me cuenta el amigo Daniel Álvarez que “echarle bola” ni siquiera tiene el sentido que Roncaglio pretende darle llenándolo de testosterona. La expresión “Echarle bola” —en singular— se originó en la primeras demoliciones en la Caracas rural que daba paso a la Caracas moderna, cuando se usaba un enorme péndulo con una pesada bola de hierro para derribar las casas. Cuenta Daniel: “la fascinación que produce al transeúnte ver a otros trabajar, hacia que muchos se aglomeraran a ver como el pasado desaparecería después de cada golpe de la bola contra las paredes, y ante la resistencia de las mismas a caer ante los golpes de la bola, esos ¨mirones¨ gritaban a los operarios: ¨ Échale bola¨ . #6julio Marcha al TSJ. (en Chacao El Rosal)