Super Stéreo 88.9 nació en 1982 y se convirtió rápidamente en un referente de la música juvenil en Bogotá; la novedad de su programación pop/rock la posicionaron como una de las favoritas de los jóvenes desde mitad de la década, y llegó a los 90 debatiéndose el primer puesto. Super Stéreo evolucionó después a La Super Estación, manteniendo su esencia pero ampliando su formato musical. Sin embargo, desde 2005, la frecuencia fue asignada a Radio Uno, una emisora de música popular de RCN. Fernando Pava Camelo, su creador y gerente me contó la historia completa en este agradable episodio. “El Jefe”, como le dicen todos mis amigos que trabajaron bajo su ala, es un tipo bonachón con un absoluto sentido radial y musical, impresionante y atemporal como la buena música. Hay mucho por aprenderle, y sobre todo por escucharle.
Hace una semana pasé a saludarlo y me quedé tres días seguidos con él; pocas veces he experimentado esa oportunidad de hablar día y noche de radio y de música, de la industria y del entretenimiento. Es como si me hubiera encontrado con un amigo de toda la vida, pero la verdad es sumando que las pocas ocasiones que habíamos hablado en 34 años podrían sumar algunos escasos minutos. Eso sí; jamás me le he perdido una de sus conferencias históricas llenas de detalles y hasta le llegué a una convocada por el Ministerio de Cultura sobre creación de archivos sonoros, y conservo los apuntes de hace ya cuatro años sobre los principios de procedencia, orden general e integridad. Casualmente, esta vez nos acompañamos en ambas conferencias para la temporada de "Radio, reliquias y futuro" de la ACL.
Al final de la década de los 80 todos los muchachos de mi generación soñábamos con viajar a Bogotá y conseguir la oportunidad de ser DJs en 88.9, la estación de había creado Fernando Pava en 1982 y que para entonces era una locura en sintonía en la capital colombiana; curiosamente, cuando se me dio esa oportunidad en 1994 decidí quedarme en Caracol Radio y hacer una carrera como director de Radioactiva en varias ciudades del país, pero jamás dejó de seducirme esa capacidad de hacer radio sorprendente de mis amigos y conocidos allá. En estos tres días de campamento radial en su casa, Fernando y yo hablamos mucho, insoportables, como loras, mientras caminamos cerca por un aguacate para el almuerzo, en la sala de su casa, en la cocina mientras preparábamos café; en paseos cortos por el frío de la tarde bogotana y por supuesto, hasta en un estudio de grabación. Esta es la historia de la monumental estación de radio 88.9 FM.
Gabriel Posada Gálvis Medellín - Colombia














