Carlos Andrés Rodríguez Romero [@RodriguezCarAnd] FRANJAZU.TK (20 de ahosto de 2013)
El siguiente es un artículo escrito para el proyecto de prensa digital www.franjazul.tk. Fue publicado el 20 de agosto de 2012.
A la fecha, la página registra 221 recomendaciones y ganó el Premio TE MUESTRA 2013 en la categoría "Mejor Entrevista Escrita" el 25 de octubre de 2012.
Con ustedes el retoño de tantas alegrías y reconocimientos. A Carlangas mil gracias hasta el infinito por ser tan paciente y tan de la casa, por ser un éxito y por coronar la dicha universitaria. A los lectores fieles, a los críticos, a los mal humorados, a los criticones, a los confundidos y a los conformados: Tengan la bondad de leer antes de juzgar porque como él ustedes también podrían, de antemano, estar justificando sus actos.
NO ES DE AQUÍ NI DE ALLÁ... NO ES ÉL NI ELLA
Carlos Andrés Rodríguez Romero
(Fotografía: Jose Morales)
No tiene un equipo definido y eso no es malo. No es una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre, aunque sea una dama. Es toda una diva para esto de las entrevistas. Le gustan los medios y trabajar para la comunidad. Tiene lo que podemos llamar un “geniecito” delicado que se mezcla con una que otra palabra de alto calibre. Es firme y no le tiene miedo a decir lo que piensa o a defender sus ideales aunque esto último le haya costado un par de enemigos y varios insultos en las calles.
Estudiante de X semestre de Comunicación Social - Periodismo, monitor de radio, coordinador de comunicaciones de la Fundación Ágora Colombia, Virreina del Segundo Reinado Departamental de la Diversidad, Reina trans del Reinado Departamental del Turismo, Miss Belleza Latina y representante de Brasil en Miss Gay Internacional 2013. Dicharachero y sonriente, amable y agradecido, éste es Carlos Rodríguez.
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¿De qué prefiere arrepentirse: de hacer las cosas, o de no hacerlas?
Yo no digo que no haya dejado de vivir muchas cosas porque tal vez no me he sentido seguro o no me ha gustado. Pienso que es mejor vivir las cosas y después si se quiere arrepentirse, a de verdad arrepentirse por nunca haberlas hecho. Hay muchas cosas de las que me arrepiento por haberlas vivido o no, pero siempre, siempre, siempre todo nos deja una experiencia; puede ser un muy mal momento o algo alegre pero siempre hay una enseñanza.
A veces me pregunto ¿Cómo habría sido tal cosa o tal otra? En muchos campos como el sentimental, en las amistades, ese tipo de experiencias que tiene un adolescente normal. No me refiero a una vida extrema y revolucionaria de “sexo, drogas y alcohol”…
Sé que he vivido muchas otras cosas que la mayoría de personas no han tenido la oportunidad de vivir, por ejemplo, ser reina transformista y, para muchos, una cara diferente de lo que es ser gay. Romper el estereotipo, ese paradigma de que por uno ser gay tiene que ser tal cosa o ser de tal manera. He tenido la oportunidad de estar con muchas personas que eran homofóbicas y ahora me dicen que piensan diferente por haberme conocido.
¿Cómo descubrió su homosexualidad?
Cuando yo estaba en el colegio siempre me caractericé por ser una persona “asexual”, no me gustaban ni los niños ni las niñas. No me gustaba nadie, y nadie es nadie; no me sentía atraído físicamente por ninguna persona. En esa época había una niña a la que yo le gustaba mucho y ella me decía que fuéramos novios y toda la cosa, a mí me parecía gracioso y me sentía halagado pero nada más.
Cuando entré a la universidad me gustó alguien que no era una niña, desde ahí empecé a definirme como homosexual. Ya mucha gente lo pensaba, entonces no fue “la gran noticia”.
¿Cree que vivir en una casa en la que hay tantas mujeres como sus tres hermanas, su abuela y su mamá tiene algo que ver con volverse homosexual?
Estar en un lugar donde predominan las mujeres influye en ciertas características y comportamientos que uno toma, no estoy diciendo que mi orientación sexual sea culpa de ellas, no tiene nada que ver. Para mí eso es algo natural, y el comportamiento es algo que se aprende.
¿Cómo tomó su familia lo de su homosexualidad?
Mi familia es muy liberal. Mi papá me dijo una frase que me gusta mucho y es: “A mí me importa un pepino lo que usted sea con tal de que en la luz y en la oscuridad sea siempre igual, o sea, una persona decente”. Mi mamá dice que las personas no se juzgan por cómo se ven o cómo vienen sino por lo que le aportan a los demás.
¿Qué se siente pasar de ser “Carlos Andrés” a ser “Cristina”?
Ese es un tema muy importante porque el hecho de que a mí me gusten los hombres no significa que yo no sea hombre. Muchos pensarán que yo soy un marica más del montón pero cuando la gente me conoce se da cuenta que no es así. Que cuando me traten a mí no me vean como una loca de pueblo ni nada de eso, yo soy un hombre común y corriente con características diferentes pero que a la hora de la verdad sigue siendo un hombre al que le gustan los hombres y eso es todo.
Para mí la orientación sexual como la religión es un accidente cultural. Si yo hubiera nacido en la India tendría la religión que tienen allá. Somos una sociedad que ha crecido bajo un modelo heteronormativo: se debe tener una familia con un papá, una esposa, unos hijos y hasta un perro. Si yo hubiera nacido en una sociedad donde fuese normal ser homosexual el escándalo sería ser heterosexual.
Yo soy homosexual, me gusta ser hombre y quiero ser hombre, el hecho de que yo me vista como Cristina no significa que yo me quiera extirpar el pene, ponerme tetas o me empiece a hormonizar. Muchos creen que ponerse una peluca vieja y unos zapatos antiguos de la mamá es suficiente. Yo puedo decir que empecé muy bien, con la altura y dignidad que toda imagen femenina merece, mi personaje fue muy bien elaborado y ha ido mejorando con el tiempo.
¿Qué opina de las personas que sacan provecho del trato diferencial?
No, a mí me gusta que me traten igual. Si usted entre su grupo de amigos heterosexuales le dice marica a alguien pues dígalo; sí me parece despectivo porque opino que el lenguaje es muy discriminatorio pero esa es una palabra normal. Marica no es una ofensa sino una expresión de amistad. Yo digo marica y no pasa nada. ¿Que porque yo soy gay a mí me deben tener lastima? no hay nada peor que lo miren a uno como un discapacitado. No hay nada que me diferencie a mí de los demás, tengo los sentidos completos y todo.
Si no se me notara que soy gay tampoco andaría diciéndole a la gente “Hola, mucho gusto, me llamo Carlos Andrés y soy gay”.
¿Cómo se sintió cuando se enteró de que sus amigos le decían mi pequeña mariposa o mi pequeño pony?
A mí me dio risa, un poquito de decepción y un poquito de rabia porque son cosas que uno no debería decir cuando son denigrantes de una persona. También me dio mucha rabia porque me vine a dar cuenta ocho semestres después, cuando ya estaba terminando la carrera. Aunque después de ese día quedé muy sorprendido y un poco desilusionado de mis supuestos amigos, me dio risa y ya.
¿A qué quiere llegar incursionando en el mundo transformista?
Tengo proyecciones tanto en lo profesional como en lo personal, mi idea con ese personaje “ficticio de la realidad” es que se muestre una cara diferente de lo que es ser trans. Yo no digo que me vaya a operar, poniéndome tetas y culo o a arreglar la nariz, simple y afortunadamente yo tengo ciertas características físicas que se acomodan a mi personaje.
Uno ve que la gente que conforma la comunidad LGBTI son personas de altas esferas públicas y no necesariamente pensaron en otras profesiones más comunes. Lo denigrante es que la gente piense que lo único a lo que se puede aspirar en la vida es a ser peluquero o prostituta.
¿Y los reinados? ¿Qué piensa de ellos?
Me di cuenta que a través de eso podría hacer que la gente viera diferente a la comunidad. El concepto de belleza en el mundo gira en torno a la androginia, ni si quiera a los rasgos masculinos del macho o a los netamente femeninos.
Todos nos sentimos mal, lloramos, tenemos baja autoestima, somos buenas personas, malas personas, a veces obramos mal y a veces obramos bien. Somos completamente humanos y en la medida de lo posible hay que demostrarle al mundo que no somos el estereotipo negativo con el que siempre nos asocian.
¿Qué pasa en un reinado?
Para mí eso son cosas banales, la gente se imagina a un travesti con los tacones de 20 centímetros, la gran corona, un pelo hasta los talones y un vestido demasiado pomposo. Para mí Cristina es un culto a la belleza femenina, pero a la hora de la verdad el factor más importante de ella no es la belleza sino lo que le puede aportar a los demás.
Como Cristina he dictado conferencias sobre inclusión y desmitificación de esos imaginarios que tenemos. Uno siempre se imagina que el trans debe ser peluquero, trabajador sexual, diseñador de modas o asesor de imagen. A través de esto se puede mostrar que muchas personas trans son muy profesionales y diferentes a lo que se cree, eso me parece una labor muy importante, es mostrar esa otra cara que la gente no ve.
¿Cómo fue su primera vez con tacones?
Realmente no fue nada complicado, yo no sé por qué las mujeres se quejan tanto. Eso es una bobada. La primera vez que yo me puse tacones eran de quince centímetros y no me caí, es más, la única vez que me he caído fue porque se me dañó el zapato. Me he puesto hasta de veinticinco centímetros y nunca me he caído, no sé por qué se quejan si eso es súper fácil.
¿Cómo nació Cristina?
Aproximadamente dos años después de haber entrado a la universidad estaba hablando con un amigo sobre un reinado trans y él siempre me había dicho que yo con esa cara de niña debería participar, pero a mí me parecía hasta denigrante por la mala imagen que nos han vendido de la comunidad trans, y si yo llegara a hacer eso, pensaba, la gente diría que “qué boleta”. Después de casi un año de insistirme hubo un reinado departamental, aquí en el Quindío, y la persona que iba a ir no pudo; entonces mi amigo me animó: “Hágale, para reírnos un ratico”, y a pesar de que no parezca, yo me dejo persuadir muy fácilmente. Entonces acepté, hablamos con un amigo maquillador que es muy bueno y mis características físicas ayudaron mucho.
Quedé en segundo lugar y la gente decía que me habían robado la corona. Nunca me imaginé en una cosa de esas, me parecía muy chistoso.
(Foto: Ariana Martínez)
¿Cuál es la experiencia que más recuerda siendo Cristina?
Una vez tuve que irme arreglado a un evento que tenía en Montenegro y no tenía plata para el taxi. Me tocó común y corriente subirme al bus, con tacones, extensiones, vestido y todo (y una maleta gigante donde tenía todas las cosas). Tuve que caminar hasta donde están las busetas que van para Montenegro y fue muy gracioso por el hecho de que ninguna de las personas que me vio en ese momento me identificó como un hombre, escuché que la gente comentaba “esa niña tan bonita”. De hecho muchos amigos míos que son muy heterosexuales y bien parecidos me estaban parando bolas, así que sonreí y seguí.
Otra vez, en un desfile que hubo en el Parque Sucre, por ir a las carreras me puse mal los tacones y me caí delante de todo el mundo, pero así mismo me fui parando y seguí como si nada hubiera pasado.
¿Qué piensa del matrimonio entre personas del mismo sexo? ¿Se quiere casar?
Yo soy de las personas que opina que sí, si todos se pueden casar ¿yo por qué no? Sé que hay mucha gente que dice “¿Pero para qué se quiere casar?”. Uno verá, si hay gente que es feliz casándose ¿por qué uno no puede tener el mismo derecho… o la misma desgracia?
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Se hace el misterioso y le brillan los ojos al pensar que no hay nada de qué arrepentirse aún. Cuando habla es contundente, manotea — con delicadeza — para explicarse y hacerse entender.
Siempre, siempre, siempre llega tarde, a todas partes. Da explicaciones de más sin que nadie se las exija. Al hablar de cómo es su imagen ante los otros sus ojos se ponen llorosos, cae en cuenta de que siempre se ha dado mucho látigo y la comisura de sus labios es cómplice de la pequeña sonrisa que se dibuja en su rostro.
Es el más obstinado, los caprichos no le han dejado muchas alegrías. Su voz es suave y sensata para quienes lo conocen. Voltea los ojos, mueve las cejas. Cuando dice algo muy en serio se pone “la mano en el corazón”, literalmente. Se avergüenza al aceptar que “Cris” es reconocida. Una vez una señora lo trató de “cosa” en el bus y por eso odia el transporte público.
(Foto: Daniel Camilo Preciado)
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(publicado el 20 de agosto de 2013 —> http://bit.ly/1cZuuey)














