La consecución de nuestras promesas.
Lecturas del día (02-abr-2020): Gn 17, 3-9 / Sal 105[104], 4-5.6-7.8-9 (R. cf. Lc 1, 72-73) / Jn 8, 51-59.
Hermanos en el Evangelio de hoy nos narra el acontecimiento principal en la vida de Abrahán según el cual, el anciano, tuvo que salir de su país, de su patria y encaminarse a la tierra que le iba a mostrar Dios; este hecho marca fundamentalmente el cambio de su Fe politeísta a una Fe de un solo Dios, el Dios de la alianza, siendo así Abraham el núcleo de un pueblo nuevo destinado a una misión espiritual, la promesa especialmente enfocada hacia el futuro, de ahí que sea la base de la esperanza.
Dios no entrega directamente los bienes prometidos, los distancia, de esta manera el hombre puede intervenir personalmente. Dios promete un don, espera que el hombre, con su esfuerzo y confianza en Él, lo alcance.
La colaboración humana es necesaria, por eso el plan de Dios esta encarnado en la historia de ser humano, no importa el momento el tiempo o el lugar nada suspende el desenvolvimiento del plan que tiene Dios para cada uno de nosotros.
Dios mantiene su Palabra bendiciendo en la tierra la promesa, la experiencia de atravesar por dificultades, momentos de desesperanza, tal vez de incredulidad y desasosiego, son las que más nos marcan, pero es allí donde aprendemos a descubrir la presencia de Dios en nuestras vidas, entendiendo esto, Dios se encarga de crear las circunstancias favorables que nos ayuden a la consecución de nuestras promesas.
«El Señor es nuestro Dios, sus leyes rigen en el mundo entero. Él se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones» Sal 105[104], 7-8.
Por: Fredy Guzmán Quevedo - Agente para la Evangelización, Arquidiócesis de Barranquilla / Pastoral Provida Parroquia Inmaculado Corazón de María, Barranquilla – Colombia.
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