Hoy rememoré una frase que hace unas semanas leí en el estado de una colega y que se le atribuye a Charles Bukowsky “La tristeza es causada por la inteligencia. Cuanto más entiendes ciertas cosas, más desearías no comprenderlas”.
De esta frase pongo en duda la categoría inteligencia en el sentido que pareciese denotar una capacidad supra-humana. Sin embargo, creo que el pensar, esto es, preguntarnos y problematizar el mundo, si nos conduce a estados de incertidumbres y re-configuraciones permanentes con las que en ocasiones no resulta fácil lidiar. Sin poder escapar de esta contradicción, podemos encontrar allí coordenadas otras de enunciación vital, unas que nos llevan incluso a comprender esta relación dialéctica cómo virtud, esto es, como escenario positivo para la potenciación del sujeto.
El pensar sin duda nos libra del plano de las certezas para enfrentarnos a esas preguntas de la vida (en palabras de Savater) que comúnmente se evaden en tanto que resultan incómodas e incluso pueden conllevar a la hecatombe de quien pregunta. He allí el riesgo de pensar-se, pero a su vez, allí reside la sublime belleza.
Pd: el mono es del todo controvertible porque contradice el supuesto de partida, pero lo encontré ilustrativo.














