-Bien, supongo que llegó el momento de separarnos. La miro por última vez, nos entendimos muy bien todo éste tiempo, a decir verdad después de todo supe quererla. Recuerdo el primer día,
- Estas son las llaves, viene con un tanque de obsequio y debe ser entregada en la fecha estipulada en Brisbarne.- La miré con susto, el Mitsu era bastante más bajito que ésta, pero bueno como siempre, me tuve que hacer cargo de la situación. Al principio con miedo, era muy nueva, muy linda, muy alta y muy tecnológica pero la verdad es que no me falló, fue mi camioneta, mi hogar y mi compañera de viaje todo el mes, solo élla sabe el calor que sufrí en el Norte, el susto que me pegue cuando casi muero esquivando un kanguro, solo ella vio mis interpretaciones de Taylor Swift en el medio del desierto, y solo ella estuvo conmigo cuando el Ciclón Debbie me encerró en una ciudad que nunca supe como se llamaba.
Pero como todo en la vida, llegó el momento, hoy, dos días tarde, estoy en Brisbarne y paso de ser la “Chofer y Queen de la Jucy” a ser la “Caminante y aspirante a pasajera Deluxe” de algun alma caritativa que me levante en la ruta. Acomodo mi mochila y con la ayuda de Google maps busco la ruta más cercana, son las 20 horas, está anocheciendo. Llego a la ruta que al parecer es una Autopista, genial, doy vuelta los ojos con ironía , no era esto lo que me había imaginado. Cuando pensé en hacer dedo en la ruta me hice la idea de estar en Nueva Zelanda o en Uruguay, Líneas blancas, postes indicando Kilómetros, y yo, bien a la vista para todos los solidarios presentes. La realidad es muy distinta, para llegar a donde están los autos tengo que saltar un muro, si lo salto me van a pasar por encima, a la velocidad que vienen me es imposible que alguien se detenga sin causar un accidente.
Es de noche y estoy en las afueras de la ciudad, sola, y bastante cargada, sin dudas tengo que pensar en un plan B , Pensá Agustina, Pensá. Bien, veamos que me depara Google Maps, la paralela más cercana que conecta con la autopista está a unos diez minutos, tendré que caminar hasta la siguiente estación de servicio.
Preparé mi dedo y me puse en acción, Ya comenzaron a pasar autos, todos miran, nadie se detiene, Rechequeo mi apariencia en el iphone para verificar que esta todo en orden, no hay peligro de confundirme con un asesino serial, supongo.
Ya pasaron 30 minutos, 20 sentadillas, 5 estiramientos y 10 imitaciones a los Pimpinela.
Para un auto, Yea! Baja el vidrio, cinco chicos, edad promedio 19, todos borrachos, -¿A dónde te llevamos? - No gracias creo que no entro y voy hasta Sydney – Mentí - Te llevamos hasta mi casa – grita alguien de atrás. El auto arranca, y yo me vuelvo a replantear el plan.
De inmediato para otro Auto, un policía, - ¿Señorita que hace?- Ingles odiosamente Australiano - Voy para Surfers Paradise , Bayron Bay o cercanos. - Suba, la voy a llevar a un mejor punto para que alguien pueda recogerla. Me subo feliz de que finalmente mi plan haya funcionado y empiezo mi típico speach de simpatía para éste tipo de situaciones.
- ¿Usted sabe que lo que hace es muy peligroso? - Aclama - La verdad es que hice esto mucho tiempo en Nueva Zelanda y estoy acostumbrada - Si, pero esto no es Nueva Zelanda, es Australia, ¿Sabe cuantos casos de violación diarios tenemos? No quiero saberlos, pienso. - Acá no hay cultura de recoger gente, va a ser muy difícil que la levanten , yo que usted voy buscando un hotel por la zona. ¡Ni loca!, grito para mis adentros. Mi presupuesto ya fué superado, no estoy dispuesta a pagar un hotel de media ruta.
Llegó el momento de bajarme, agradezco, y noto que como era de esperarse me olvidé de algo en el auto, la bolsa con municiones. Respiro hondo, miro a mi alrededor y noto que me vuelvo a encontrar en una situación en la que nunca en mi vida pensé estar.
Mi cara se ve iluminada por cientos, de miles, de miles de autos que pasan en todas las direcciones. Estoy parada en el medio de un cruce de tres autopistas mega, mega, muy mega enormes. Me siento en una película, podría decir que hasta escucho a los Rolling de fondo, me estoy imaginando a mi misma en ésta situación, siendo filmada por una cámara frontal, Rubia, de short,bottines, mochila y gorro de paja. El pelo me vuela por la brisa que genera el movimiento de los autos, puedo jurar por el universo que no hay nadie más en éste lugar que sea peatón. Me estoy divirtiendo en esto de ser la protagonista de la autopista pero la realidad es que no me estarían dando los cálculos para creer que alguien va a decidir parar y pasar a ser un obstáculo en el tránsito simplemente para consultarme a donde voy.
No voy a mentir, llevo dos horas cambiando de pose, nadie para, ni con buenas ni con malas intenciones, claramente éste no es un lugar para hacer dedo. Me siento y empiezo a planificar como descansar un poco en el medio del cantero, a decir verdad no creo que ni un uber me levante en éste lugar. La realidad no es tan mala, simplemente estoy en un país tamaño continente, sola, de noche, cargada, en el medio de dos ciudades, en una ubicación pésima para pedir ayuda, casi sin batería, y sin haber informado a nadie de mi paradero. La verdad es que no tengo miedo, pero quiero llorar del cansancio que tengo, hice 14 horas manejando de corrido para llegar a Brisbarne, camine con la mochila hasta llegar a la autopista, y ahora después de 30 horas sin dormir, no tengo ni idea donde voy a pasar la noche. Lo que se es que de acá caminando no puedo salir porque claramente no hay semáforos, y si, tengo tendencias depresivas, pero no como para tirarme a que me atropelle un australiano en su Mercedes Benz , si no son dos, tres o diez los que me pasan por arriba.
Me imagino las noticias en Uruguay, “Se suicida joven Uruguaya en Australia tras cruzar una autopista corriendo. Nadie sabe como llegó hasta allí pero testigos informan que no estaba muy bien de la mente y que hacía más de un mes que se encontraba viajando en Van sola por el desierto” ( Les encanta exagerar). No, eso no va a suceder, prendo los datos móviles y le envío mi ubicación a Tin (pero no le llega), supongo que sin en unos días no respondo me llegará un helicóptero. ¿Qué estará haciendo Tin? ¿Qué hora será en Uruguay? Seguro está estudiando, o yendo a trabajar. Seguro está chateando con su novio o haciendo abdominales en el piso del cuarto.
No termino de generar la idea porque me está enfocando algo. Una luz blanca muy fuerte y un desconocido que me grita ¡Subite rápido! – Otro acento a australiano nacido y recibido con honores de inentendible.
Corro al auto, no se si es un asesino serial, si es un violador o si es mi angel de la guarda, pero este tipo se jugo la vida para levantarme de la ruta. -Gracias, Gracias, Gracias!! – No puedo parar de decir - ¿Cómo llegaste ahí?- La cara de “ no entiendo nada” que tiene me da gracia -Me dejó un policía -Yo voy al siguiente pueblo, ¿Te espera alguien? - Si! – Miento- Tengo reserva en Surfers Paradise y me están esperando, ya les avisé que me has levantado- sigo mintiendo - Te llevaré hasta allí -Es de camino? -No, debo desviarme una hora y media. Wow, o me encontre con el Papa Francisco o éste señor me está dando miedo.
Enseguida le suena el teléfono, es su mujer - Me salió un tramite en Surfers Paradise voy a llegar unas horas mas tarde no me esperes.
Ya estoy temblando, el sigue hablando con su mujer pero no puedo concentrarme en escuchar y aparte entender cuando siento que mi vida esta corriendo peligro. Miro mi celular con intención de avisar a alguien, “Batería baja”, segundo acto, “Muere”. Bien, ahora estoy mejor que antes, en un auto de un desconocido, en un país que hace unas horas me describieron como “El paraíso de las violaciones” , sin Gps, sin tener a quien avisar, sin conocer en lo más minimo el camino ni a donde voy. Pasó una hora y sigue hablando por teléfono, creo que la esposa esta enojada, la autopista parece nunca terminar y mis nervios se van haciendo cada vez más intensos. Mueve la mano, viene hacia mi, tiemblo, me corro contra el vidrio, No, simplemente está haciendo un cambio – ¡Calmate Agustina! pienso, Sigo mirando para adelante, me arrepiento de no haber escrito la mátricula pero la verdad es que no tuve tiempo ni de pensar si subirme o no. Empieza a desviar y el camino comienza a hacerse más oscuro, tengo miedo y no es broma, miro hacia la guantera y veo una tarjeta personal, “Jhon Cron”. Bueno, por lo menos se que mi violador asesino serial se llama “Jhon Cron” y no Michael Rodriguez del CAP. Capaz hasta me hago famosa después de muerta.
¡Basta Agustina deja de pensar bobadas! ¿Se enterarán mis amigas como me morí? No puedo imaginarme el dolor de mi familia, ¿Se enterarán mis compañeros de trabajo? ¿Mis amigos de viaje? ¿Se enterará León?, reacciono, Estás a punto de ser violada, secuestrada y asesinada, ¿te importa si se entera el pelotudo de León?
- Esos edificios que aparecen allá, eso es Surfers Paradise
Abro los ojos al punto del llanto, ¿Es Jhon Cron el héroe de mi vida? ¿O será un angel guardián que me mando mamá? -¿Dónde queda tu hostel? (No tengo Pienso ) -Sobre la principal – Mentí. - Bien, ¿Te acordas el nombre? Así te dejo en la puerta, es de noche para que andes caminando
Miro por la ventana, “Surfers Paradise”, rascacielos enormes, mucha luz, muchos autos, mucho ruido, en nada se parece a lo que me imaginé, esperaba encontrarme un Bayron Bay más chico, un balneario de surfers, pero bueno, eso pasa cuando no te preocupas ni en averiguar a dónde vas.
-Es la ciudad de la juventud, fiestas, universitarios, y playa- dice con entusiasmo. Vuelvo a apreciar la ciudad, no está tan mal un poco de civilización después de tanto desierto, Respiro con aires de “Pasa a la siguiente fase” y decreto que hoy Agustina Berges sale a la “ciudad de la juventud paraíso surfer” para festejar que conoci otro buen tipo que, solo porque sí, me salvo la vida.
“VIVA EN SURFERS PARADISE”