Morgan first birthday The "OMG I can't believe that i'm dating this guy, i'm the luckiest girl alive" face.
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Morgan first birthday The "OMG I can't believe that i'm dating this guy, i'm the luckiest girl alive" face.
In the mean-time
La comida china llevaba cerca de una hora servida en la mesa, una servida para dos. La manecilla del reloj ya había pasado las once de la noche, una hora más tarde de lo dicho por su prometido y algo que lo caracterizaba siempre era su puntualidad.
Los dos pequeños perros descansaban sobre el sofá, al otro extremo de donde estaba la rubia intercambiando mensajes con su amiga y llamando inútilmente a quien tenía guardado como “Amor” en el teléfono. La pantalla ya señalaba las once con quince.
“¡Mierda! Tocaron la puerta y me asusté” escribió ante la reacción del par de golpes en su puerta, leyendo la respuesta de la pelirroja del otro lado antes de ponerse de pie y acomodarse la falda de cuero negra para ir a abrir. En ese trayecto de apenas segundos entre el sofá y la puerta, pensó en cómo molestaría a Mors al momento de verlo de otro lado, podría hacerse la enojada por la tardanza y la preocupación innecesaria o simplemente podía saltar encima suyo por lo mucho que lo había extrañado en esos cuatro días. Ninguna de esas dos respuestas fue la correcta.
El llanto pareció atascarse en su pecho mientras se llevaba ambas manos a su boca, con la mirada y los ojos brillantes fijos en el desconocido hombre frente a ella que hace pocos segundos le había dado la noticia de que su “jefe” estaba desaparecido tras una emboscada de salida a tomar el vuelo que lo traería de regreso a la ciudad. El resto de palabras parecían retumbar a lo lejos, no sabían nada de su esposo, nada del hombre que debería haber llegado esa noche a cenar con ella.
Su rostro mostró la sorpresa al ser recibida por un hombre y no por su amiga, ni tampoco ese hombre era Mors.
Sus ojos buscaron a Adela, y entró rápidamente hacia el interior del departamento para ir por ella, como si pudiera recibirla para poder consolarla, aunque sabía que sería difícil, desconocía en qué situación estaba su amiga.
Sus brazos prontamente la rodearon, apegándola a su cuerpo mientras pasaba una de sus manos por su cabello, sintiendo a la rubia romper en llantos. Su corazón se estremeció por la pena que sentía en ella; y sus ojos buscaron alrededor algún indicio de que el hombre que estaba ahí no había sido solo un portero y que había hecho algo por ella, pero no.
- Ya, ven acá - Le Susurró atrayéndola consigo hacia el sillón. Sinceramente no entendía nada, ¿Qué emboscada podían hacer del camino al aeropuerto?. Su rostro se encontró con la mirada del hombre.
- Tráeme un vaso de agua con azúcar. - Le ordenó. Miró a Adela que seguía desconsolada, la sentó en el sillón y usó sus manos para correrle el cabello del rostro, observándola antes de mirar al hombre que volvía con lo pedido. Lo recibió y se lo acercó.
- Bebe.
Los ojos verdes de la rubia se cruzaron con los azules de su amiga, quien desconocía la parte más importante de la historia, esa que justificaba su constante preocupación en el viaje, su miedo y el estrés durante los pocos días que había estado sola. Y tras recibir y beber el vaso de agua, se dio el respiro para atreverse a contarle, sabiendo que no sería una noticia bien recibida, ni siquiera ella misma la veía de esa manera, odiaba el oficio de su esposo. Narcotraficante.
Casi tres días habían pasado desde que su cama la compartía con su amiga, Lottie no la había dejado sola en ningún momento, a pesar de sus intentos de sacarla de casa y de llevarla a la suya, Adela se resistía a dejar el departamento donde Mors había quedado de llegar, con la esperanza de que en cualquier momento apareciera por la puerta. Había sido un fin de semana donde los días se habían hecho eternos, teniendo lapsus de llanto, de distracción e incluso de nada. El té se había convertido en casi lo único que llegaba a su estómago, bastaban dos bocados de cualquier sólido para sentir que no era capaz de tragar más. Se dormía de cansancio mental, de preocupación, y a pesar de estar con los ojos cerrados su cabeza parecía no descansar, barajando distintas opciones donde siempre terminaba despertando por la sensación de miedo y el escozor de sus ojos.
Ya era lunes y como costumbre tomaba su teléfono para revisar las notificaciones de celular, ninguna de quien esperaba. Cerró sus ojos y tomó aire mientras sentía que una vez más se ahogaba al despertar. Con esfuerzo se sentó en la cama para que un nuevo impulso la llevara a ponerse de pie y acto seguido, al piso.
Lo es todo.
Olivia: En realidad solo querías a alguien mucho más tranquila y que no te transmitiera la sensación de que te va a engañar. Alguien más dócil. Que no te amenace o te arroje cosas, o incendie tu departamento. Mors: No es tan dócil, o tan tranquila. Me gusta que no destruya nuestro patrimonio, si, pero es mandona. Tiene un poco de todo, creo, y si, me gusta que me la seguridad de que no va a engañarme o dejarme cuando se le cruce un novio de mi hermana por el frente.
"Make every day, ours"
BDAY SEASON
🎂🎈
Drunk babe
Mors: ¿Cómo va tu evento? Espero no estés ebria a estas alturas.
Adela: ¡Bebeeeeeeeé!
Mors: Estás ebria.