☆ para @albbvvs. / 17 de febrero.
Nada lo distraía tan bien como la lectura. Posiblemente por eso se trataba de un ávido lector desde su infancia, adjunto a su gran gusto por la literatura y el aprendizaje. Los exámenes se aproximaban, eso significaba que, a pesar de estudiar constantemente durante el curso, debía intensificar su rutina de estudios los siguientes días. Con un libro reposado sobre sus manos, leía atentamente las lineas del ejemplar, inmerso en el tema, tanto que no prestó atención cuando alguno de sus compañeros ingresó al cuarto.















