My oc from a dnd campaign I'm watching, and her interactions with two other wonderful ocs from some friends! (first one from @/nino_kiyoshi20 and the second one from @/brykomante on instagram!! 💚)

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"Hm—hm. ¿Uno más? En definitiva, uno más, al final de cerrar ciclos es lo que se trata, ¿no?"
La música llegaba a sus oídos mientras se miraba al espejo semi—empañado, toalla alrededor de su cabeza, aunque su pelo apenas llegaba por debajo de su barbilla, por costumbre, supuso, aunque le sobresalían algunos cortos de la nuca. Sus gafas tampoco ayudaban, también se habían nublado con la cálida humedad del baño, pero eso no iba a parar a Bel de perforar su propia lengua con alguna aguja que había encontrado en la consulta de Sideræl. Total, vivir con un médico era increiblemente conveniente, sobretodo cuando querías cambiar de aires y no podías permitirte tinte nuevo.
And you're feeling, and you're hungry for her. "Joder, Belphegor, sin miedo."
Perforó rápidamente, con una precisión casi enfermiza, cerró los ojos con fuerza por el dolor que le producía no tener ningún tipo de anestesia, la puerta del baño se abrió con fuerza, parecía que se había roto el pestillo y eso mismo sobresaltó al pelinegro.
— Joder, Bel, qué susto me has dado, qué te había dicho de poner el pestillo cuando estás solo en casa, la última vez te desmayaste por la humedad de los coj— Sideræl, efectivamente, que estaba muy sumido en sus palabras, se calló en cuanto cruzó su mirada con la del de ojos rojizos, su mirada bajó a su boca. El mismo color de sus orbes adornando esta, una aguja en su mano.
Bel tenía la boca abierta, su baba completamente invadida por el color sangre. Sideræl rápidamente tuvo que agarrarle de la mandíbula y mirar dentro, ¿qué cojones había hecho?
— . . . — Silencio — Bueno, al menos no te has quedado sin lengua.
Sideræl agarró el brazo del adolescente y le arrastró hasta un par de pasillos más lejos, allí, le sentó Bel intentaba decir algo, sólo se escuchaban balbuceos sin sentido, por su boca abierta y el dolor que le producía el tener una herida abierta, una lengua partida.
No le faltó tiempo para reconectar su pensar y comenzar a parpadear por patrones. Sideræl estaba cansado, menos mal que tenía herramientas de respuesto en casa.
— No te voy a asesinar porque voy a dejar que sufras, que lo sepas, estate quieto y déjame coserte esto — Bel parpadeó de nuevo —. Puto inconsciente de mierda, le prometí a Antoine que te cuidaría, ¿en qué coño estabas pensando? — Más balbuceos y parpadeos — . . . Cómo que no junto, ¿qué carajo estás diciendo, Belphegor?
El menor hizo un gesto con las manos, el peliazul se separó un momento. Un suspiro largo y un barrido de cara. "¿Me toma por un gilipollas?" Pasó por su cabeza antes de acatar las órdenes del más joven.
Cosió su lengua, no junta como bien dijo, partida, por lo menos como pudo, Bel balbuceó algo más "Hielo", pudo descifrar de su tontería. Sideræl cobró un poco de consciencia, después de eso, un escalofrío recorrió su columna y una arcada le vino a la boca.
Sus manos estaban manchadas de sangre del niño al que cuidaba. Al mismo que le acababa de coser la lengua, o sea que también tenía sus manos manchadas de saliva.
El miedo le había consumido por completo hasta que pudo asegurarse de que el niño bajo su tutela estaba atendido, ahora sólo tenía absoluto asco por los fluidos que adornaban sus guantes y mojaban sus manos a través de estos. El menor, con ahora más baba que sangre abandonando su cavidad bucal, le miró como un perro que acababa de ser regañado, y faltaría menos, es verdad que era un inconsciente, ¿a quién se le ocurre? Menos mal que el septum perforado lo había escondido bien.
— Encima en mi puto salón, joder, qué- ugh. Bel colabora un poco y quítame estos guantes, los pienso quemar.
Le puso las manos delante, Bel, obediente, tiró de la punta de los dedos de aquellos guantes blancos, bueno, con anterioridad, porque ahora parecían testigos de un asesinado que no ocurrió.
— No voy a llamar a Beatrix porque sé lo mucho que te intimida esa mujer, pero espero que no se repita, mucho menos ahora que no voy a poderte tener vigilado. . .
Bel abrió un poco más su boca con horror, ¿le iba a echar de casa? No, no, no podía.
— Porque, bueno — Carraspeó suavemente, moviendo las puntas de sus dedos como si eso fuera a quitarle la sensación húmeda y pegajosa que estos tenían — te vas a estudiar porque, han mandado cierta respuesta a una beca.
"¿¡Que, qué!?"
Tosió, el pelinegro tosió y el peliazul empezó a gritar:
— ¡No, no, en el suelo no, Belphegor!
Haciendo claro caso omiso a sus palabras, el joven dejó caer aún más saliva, esta vez sobre el suelo pulcro del salón, y a su vez, su mayor decidió no mirar más la escena, aunque antes de retirarse le tiró la carta sellada a las manos. Le miró una vez más, parpadeos por parte del pelinegro.
— No es nada. Y también ha sido mi culpa, pero no vuelvas a hacer eso o por mis cojones hago que te quiten la beca.
Esa mirada que solo Bel conocía, ese cariño que sólo su persona podía sacarle al inexpresivo Dr. Unova, se hizo presente, sabía que si su cuerpo no repudiara ningún tipo de contacto ahora mismo le estaría dando un golpe en la cabeza. Y si el adolescente pudiera pronunciar alguna palabra sin que doliera como el infierno, un molesto "Te quiero, hermano mayor", se deslizaría por sus cuerdas vocales.