Anoche, Angela y yo nos fuimos a la salsoteca, La Mesa, por segunda vez por el centro de Cuenca en la calle Gran Colombia con Tomás Ordoñez. Como siempre, conocimos a buena gente y nos lo pasamos re bien. Hasta demandamos al camarero que nos diese una gorrita de fiesta que veíamos por encima del refrigerador y nos lo dio. Que pesadas las gringas, ¿no?












