Al llegar a la jefatura de policía Bryan y Antonio fueron aplaudidos por sus compañeros, quien no lo haría si aquellos oficiales de policía habían incautado una importante suma de cocaína, detrás de ello venia un pastor alemán que lo veía con mucho orgullo, finalmente todos dejaron de aplaudir cuando los agentes dela ley desaparecieron en el ascensor junto a su jefe y el reo, ahí adentro Bryan dijo: Me puedo acostumbra a esto.
–Puedo ver esto como una posible distracción – puntualizo Antonio; –Pero la verdad no me importaría –
–Bueno serán más famoso que propio papa y eso es mucho decir – asevero el pastor alemán.
– ¿Cómo se lo tomo el departamento de detective? – pregunto Bryan.
–Bien, —contesto— no cualquiera puede decir que atrapo a un jefe de la mafia infraganti – termino de contestar.
– ¿Aun esto me parece raro? – cuestiono Antonio.
–Esto no fue una captura casual, esto fue una entrega de… – dijo el prisionero para darse cuenta de lo que estaba pasando.
– ¡¿Una entrega, de quién?! – dijo Antonio confundido.
–Necesito mi llamada telefónica – pidió el reo.
El ascensor llego hasta su piso en donde los detectives recibieron otra ola de aplauso, pero también estaban esperando dos animales, uno de ellos era un zorro marrón el cual lucía un elegante traje de oficina y la otra animal era una gata siamesa color blanco quien venía vestida de traje de oficina y parecía muy refinada, al salir del artefacto el zorro dice: Son esto.
–Es un placer —se presentó la gata— pero ya lo sabía – comunico la gata.
–Recuerda que aun soy nuevo – contesto el zorro.
– ¡Ay pobre Minnchino; aun no te acostumbra! – replico la gata.
–Ya díselo Angélica – expreso Minnchino.
La gata le sonrió al pobre zorro con algo de ternura para decirle: Tranquilo todo somos nuevo en algún momento.
–ANGELICA – expreso el zorro avergonzado.
– ¡Oh cierto! —Se dio cuenta— buenas noches muchachos, disculpen molestarlo a esta hora, pero vengo aquí directamente de la oficina de la gobernadora para darle esta invitación – comunico la gata dándole una invitaciones a los detectives.
–Y para mí que me tienes – comunico el pastor alemán.
–Una invitación también, la gobernadora también quiere verte – puntualizo Angélica.
–Espero que sea un aumento – proclamo el pastor alemán.
–Todo tiene que ser dinero para ti – protesto Minnchino.
–Sabes desde cuando no me dan un aumento —protesto el— hace tres años – reclamo este.
–Tranquilo Janyo, la gobernadora está pensando en eso, pero aún no es concreto, pero si quieren hablar contigo – informo la gata.
–Qué bueno – expreso Janyo.
– ¡Disculpen señora Angélica! – interrumpió Antonio.
–Por favor solo dime Angélica – protesto.
–He… Angélica, ¿la gobernadora se pondrá a ser todo su numerito? –
–Hará que no nos conoce mientras lee todo nuestro expediente y nos sonríe orgullosamente – explico Antonio.
– ¡Ah ya!, pues si – contesto la gata.
–Tendré que buscar mi uniforme de gala – profeso Antonio.
–Bueno caballero, la noche es suya pueden irse, mañana hablara con este imbécil –destaco Janyo quitándole el prisionero.
–Está seguro jefe, yo aún quiero llegar a casa – menciono Antonio.
–Si estoy seguro – contesto Janyo; – ¡ANDESON escolta esta escoria! – proclamo Janyo sosteniendo al criminal.
El oficial que había llamado se presentó de inmediato y acto seguido el pastor alemán le entrego el criminal e inmediatamente este se lo llevo.
Bryan giro sobre sus pies para encaminarse a la salida, por su parte Antonio se quedó allí junto a la gata y ahí el felino mayor dijo: Madrina puedo quedarme en su casa.
–No sé, tendría que comentárselo a Alberto – profeso la gata.
–No quiero llegar a casa – indico la pantera.
–Te entiendo Antonio, pero es tu esposa – comento esta.
–Esa mujer quiere matarme – proclamo Antonio.
–Sé que sonara algo rudo, pero te lo dije – apunto la felina.
– ¡Por favor madrina, hare lo que sea! – comunico la pantera.
–Bueno lleva a Bryan a casa y así podre conseguir algo, pero ten en cuenta que ella te buscara allí – contesto Angélica.
–No importa – replico Antonio dándose la vuelta.
La gata se retiró de lugar y la pantera igual; mientras tanto Janyo y Minnchino hablaban en su oficina sobre la captura del criminal y como aquello metería al estado en un lugar intocable por el narcotráfico, por otra parte Brad llegaba a su mini celda donde estaría encerrado, allí le dijo al oficial: ¡Necesito hacer una llamada!
–Tú no harás tal cosa – contesto otro tigre ahí metido.
– ¿Quién eres tú? – pregunto Brad.
–Soy el nuevo líder de los Chinquinos – contesto este.
–Tú no eres el que debías remplazarme – apunto Brad asustado.
–Lo que pasa es que tu remplazo hizo enojar a sombra y tuvieron que deshacer de el – explicó el tigre desconocido.
–Bueno ya que estas aquí puedes convencer a sombra de que me saque de aquí – puntualizo Brad en tono sollozo.
–No porque tú eres el chivo expiatorio – contesto el animal desconocido.
–Yo no le hecho nada a sombra, yo aún puedo ser útil – proclamo Brad.
–Eso lo dudo Brad, porque tú eres parte de su plan y si quieres ser útil a sombra, leerás esto y dirás eso a la autoridad –
– ¿Y qué pasa si me reúso? –
–Ella te matara – contesto.
Brad abrió los ojos como plato y sabía que lo que decía ese sujeto era verdad, así que tuvo que acatar las órdenes dadas por su jefa y asintió con la cabeza. El otro tigre dejo la carta sobre la cama y le dijo: léela, destrúyela y haz de cuenta que esto nunca pasó.
Otra vez el tigre asintió con ante la ordenes que le estaban dando y acto seguido el otro tigre salió de la celda, le entrego una faja de billete al guardia, para finalmente salir del lugar.