Agarradito, bien atado a mi cintura, tus manos no me sueltan; así vamos los dos caminando por el sendero de la vida, andamos los dos por lugares que sabe Dios a dónde nos lleven, pero mientras estemos los dos unidos, que importa lo que nos depare el destino. Tu y yo contra todo lo malo o negativo y con el amor como bandera para atravesar cualquier obstáculo.
Leregi Renga














