Al final no nos faltó amor, nos faltó calma… porque mientras yo intentaba sostener lo nuestro con las manos temblando, tú lo mirabas como si en cualquier momento fuera a romperse. Y tal vez tenías razón. Nos quisimos con miedo, con orgullo, con heridas que nunca supimos curar a tiempo. Nos elegíamos… pero también nos lastimábamos. Y aunque hubo días en los que juré que eras mi lugar seguro, también hubo noches en las que me sentí completamente sola a tu lado. No fuimos perfectas, pero fuimos reales… tan reales que dolió. Y hoy, aunque ya no estás, aunque ya no estamos, entiendo que hay amores que no están hechos para quedarse, sino para enseñarte cuánto puedes sentir… y cuánto puedes perder. Y tú… tú fuiste ese amor que me cambió, que me rompió un poco… y que, aun así, nunca voy a olvidar.















