Aquello que nos une
es lo mismo que nos separa.
Ya no queda espacio entre nosotros,
y, sin embargo, aún se extiende un largo camino.
Un camino de años, de décadas, de semanas y de milenios,
porque la quise un día,
y me propuse seguir haciéndolo.
No quise perderla,
ni perderme a mí mismo.
Y mientras aún me tenga a mí —sea hoy, mañana, la próxima semana o dentro de veinte vidas más—
su recuerdo me seguirá.
Porque su recuerdo me pertenece,
y aquello que un día nos alejó
es lo mismo que me conduce, una y otra vez,
un paso más cerca
de lo que alguna vez fue usted.
---
Peregrino:

















