Encontramos brazos
de aluminio y vísceras,
con todo eso
reacomodamos órganos internos: pulimos
nuestros dientes,
logramos menstruar, incorporar minerales,
pusimos la moto en marcha.
Así, sobrevolamos
el pozo y su borde.
La altura es buena,
hace bien la velocidad cuando desliza;
aspiro aire molido.
Hago falso contacto
tiro chispas, me hacen reír.
Vemos vidas sintiendo abajo,
al fondo del agujero, reptan
y el resto del tiempo hacen cosas inentendibles
o habitan partes que no se ven.
Avanza
la oscuridad cubre casi todo,
las fogatas en las esquinas
enfrentan la helada,
los animales ranchan alrededor.
Hiela en invierno,
en verano hierve la chapa
sobrecalienta nuestras espaldas.
El espejo responde con imagen,
tengo un aguijón en la rodilla, discreto
que uso a destajo.
Una vieja sana mi culebrilla
con vinagre y oración.
El pozo también deambula,
rota en su eje.
¿Mudanza o escape?
De una zona a otra zona del terruño;
tras los pasos de la bestia negra y su gula.
Nuestra pasión es común, los aparatos respiran,
emanan luz conducida y sufren.
Flamea
un trapo gastado y altivo.
Desde un garaje suena
un cover de metal.
Penumbra de Agustina Leal
Galería Grasa
Texto de sala Federico Baeza.
Lugar donde ver la muestra:
https://www.instagram.com/galeriagrasa/