Hacía ya tiempo que estaba esperando a que se hiciera la hora, enfundada en su vestido verde esmeralda y subida a unos tacones tan altos que daban infartos. Observó el reloj de su celular y suspiró, si había algo que la ponía nerviosa era llegar sola, pero no había vuelta atrás una vez que estuvo frente a las puertas. Pero cuando entró, se alegró de encontrar una mesa con aperitivos, donde se dirigió inmediatamente. "Oh, hay tantas cosas" Un mozo se acercó y le ofreció una copa, que Anya aceptó con una sonrisa, pero olvidó preguntarle qué era, así que le preguntó a la primera persona que se le acercó “¿Tienes idea de qué es lo que están sirviendo? No quiero terminar mal” Agregó, riendo.














