Ahora bien
“Alguien entra en el silencio y me abandona”
-Alejandra Pizarnik

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Ahora bien
“Alguien entra en el silencio y me abandona”
-Alejandra Pizarnik
La ciudad y los perros
Más que retomar el título de Vargas Llosa, tal vez debiera reemplazar la copulativa por la preposición De.
Como en la mayor parte de las capitales del mundo, BsAs está llena de perros y todas las heces que conllevan ineluctablemente. Chicos, grandes, altos, de pelo largo o corto, con rulos o de pelo lacio, con abriguito o sin, de raza o de la calle, las callecitas de BsAs están invadidas por la raza canina. Son, por así decirlo, unas habitantes más en el mapa de la ciudad. Obviamente, siempre resulta muy divertido y sorprendente asimilar al perro con su amo, las apariencias suelen ser increíblemente similares y por lo tanto tremendamente jocosas. Y no puedo más que pensar en la última novela de Tabarovsky que aborda el tema en El amo bueno.
Ahora bien, algo siempre me resultó llamativo: los paseadores de perros. Tenemos la costumbre de verlos en las películas norteamericanas, pero en París, no se ha desarrollado el empleo. Y, ojo, los parisinos vuelven tan o más tarde a sus casas, pero extrañamente nunca ha florecido el oficio.
Acá sí. Es más, según los barrios y sus plazas, uno se puede cruzar con más o menos paseadores de perros en el día. Algunos llevan como cinco o seis perros de la correa, y uno se pregunta si son los paseadores los que llevan a los perros de la correa o lo contrario. Porque algunos pueden llegar a estar con la correa al cuello, llevados por la fuerza de ese motor canino.
Me pregunto yo, cómo será la selección de un paseador de perros? Explicará él qué tipos de razas conoce, mencionará varios años de experiencia en el pasear perros? Hará él mismo una elección de razas? “No, con esta raza de perro no me llevo bien”, o “Me parece que esta clase de perro no la puedo manejar”.
En fin, la cantidad canina que habita la ciudad hace que el mero caminante no pueda hacer camino observando el cielo, sino que lo tiene que hacer cabizbajo.
the oil stain on my shirt didn’t come out before i put it in the dryer
my coffee mug left a coffee stain on my crotch when i put it there during my drive to work
i stepped on a thing of juice while running out to my car to grab my phone and it sprayed up the inside of my right pant leg
¿Son ellos los inútiles o los que están delante de la pantalla?
Esta mañana, navegando por Twitter, he visto un hashtag que últimamente esta creando mucho revuelo y se repite por todos los lados: #myhyv.
Para el que no lo sepa (una pequeña porción de la sociedad), ese hashtag hace referencia al programa televisivo Mujeres Y Hombres Y Viceversa que lo emite la empresa italiana Mediaset y en el que un grupo de chicos/chicas se enfrentan para que el/la “tronista” sea suyo/a.
Hasta ahí, todo bien.
Todo empieza cuando ves dicho programa; es entonces, cuando entiendes el porqué de toda esa controversia. Y es que, hablando en plata, ese programa es la viva imagen de un “putiferio”. Un grupo de ignorantes (al menos así lo interpretan) trata de hacerse con el tronista, uno más de ellos, enfrentando, insultando, ofendiendo... a los demás.
Quiero pensar que los participantes interpretan, y no son naturales, a unas personas que, alejados de la vida real, sus mayores preocupaciones son el sexo y la fiesta.
Ahora bien, muchas personas como yo criticamos a estos grupos pero, realmente, ¿nos hemos puesto a pensar en la siguiente pregunta?
¿Son ellos los inútiles o los que están delante de la pantalla?
Ahora bien; si tú estas destinada estar conmigo estarás a mi lado aún cuando todo este en contra y el mundo se moleste en nuestra eterna unión al no poder desatar nuestras manos ni separar el corazón que te ha idolatrado siempre desde el día de tu existencia hasta el final.
Ahora bien, Joseph Kapone (Fragmento)
Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos.