Novenos. Tal vez un nombre antes no escuchado. Extraño como ellos mismos. Los novenos son personas nacidas el 9/9 (Nueve de Septiembre), sin ninguna anomalía pero con la extraña necesidad de matar. Desde pequeños desarrollan ese amor, satisfacción y excitación por la muerte, ver la vida dejar el cuerpo de la víctima, en este caso llamado ‘’presas’’ les resulta fascinante. Para ellos la belleza está en la muerte. Matan sin piedad, sin remordimiento, sin culpa, sólo lo hacen, y lo disfrutan. No hay explicación correcta para describirlos, la única persona que pudo concretar todo, sin fallas se suicidó según la prensa y otros medios de comunicación. ¿Suicidio u homicidio? No lo sabemos. Él lo sabía todo, absolutamente todo pero era imposible él soportar no decírselo a otros, ¿Tal vez fue aquello lo que incitó a suicidarse? Intentó contarlo según dicen ¿Ellos lo mataron? Tantas preguntas sin respuesta alguna.
Los novenos estamos en todos lados, podemos ser un hijo, un hermano, un padre, un abuelo, entre otras. No hay lugar donde no esté uno de nosotros.
Digo esté porque soy un noveno.
Hasta puede que tú también lo seas.
¿Matas por gusto o por necesidad?
Gusto. El que sentimos al ver los ojos de la víctima, viendo como la vida abandona el cuerpo de manera tortuosa. Necesidad. La desesperación al no poder matar en el momento que quieres, a la persona que quieres.
La cacería. Ocasión en el cual millones de novenos de todo el mundo se reúnen en un mismo lugar con el mismo propósito, algo en común que tenemos todos los nacidos el nueve del noveno mes: Matar.
Elegimos nuestra presa con anticipación, pueden ser más de una. Todo el lugar se vuelve oscuridad, con poca iluminación y una campana que avisa el momento que tanto esperábamos. Las presas son liberadas en la gran mansión, ellas corriendo por sus vidas, nosotros sólo buscando matar.
Este es el juego en el que los que corrían por sus vidas era parte.