Nenúfares en el estanque
No pido un terreno firme, ni un cielo despejado. A veces florezco donde todo parece estancado.
En aguas quietas, sombrías, con el alma a la deriva, me abro al sol, al vacío, al silencio… pero con la firme voluntad de quererte, de amarte, de hacerte feliz, de brotar en esa soledad que hace a mi corazón palidecer.
Porque el alma desorientada también puede alzarse, y crecer, y vencer al dolor. Solo me basta la esperanza… y el coraje, no de nueve años más, de toda la eternidad.
Te quiero














