El dolor quiebra los poemas, los hace ladrar, pero sin que la inspiración se resquebraje, el sufrimiento sigue siendo amor y el poeta lo sigue poseyendo.
Y yo me sigo bebiendo su poesía a grandes sorbos, como quien apura hasta el fondo una verdad.
Y allí sigues tú.
No me equivoqué.
Buenas noches amor









