A veces soy amado, soy odiado, soy glorificado y soy enterrado por una misma persona, todo en un mismo día. Y todo dependiendo del estado de ánimo de esa persona, de algo que yo pueda decir o pueda hacer, o de mi comportamiento poco complaciente para con los demás, pero, ¿Cuándo dije que vine a este mundo a complacer a los demás? No me conoces del todo, pero sabes mi nombre, has visto mi imagen, has escuchado mi voz e inclusive te he abierto un poco mi alma y te he regalado algunas verdades, he decorado bellamente una que otra mentira, de las cuales tú has hecho como tuyas.
Camino por este mundo tal como lo haces tú, con los mismos miedos e inseguridades, con sed de aprender, con derecho a equivocarme y oportunidades de rectificarme. Sin embargo aun así no lo puedes entender, esperas que siempre diga lo que tú quieres oír, ansías que haga lo que tú quieres ver y cuando no es así dejo de ser esa figura idealizada y me convierto en él peor. Añoras que regrese a los días en que me conociste, a la época en la que con plena intención cambié tu vida. Me exiges que te entregue lo mejor de mí en cada oportunidad pero no soportas que ya no sea el mismo, no logras entender el porqué de mis cambios ni de mis conductas. Simplemente evolucioné y tú te quedaste en el pasado, en tu pasado. He nacido y he sido enterrado tantas veces que algo en mi ha evolucionado y me ha hecho pensar de manera diferente, tal vez todos los hacemos, todos cambiamos alguna vez y que tu sigas enterrándote y cubriéndote con tu pasado, es tu problema y no el mío.
En un mismo instante paso de ser el mejor ante tus ojos, a convertirme en un ser ruin y despreciable. Crees conocerme y hasta has desarrollado ese pequeño sentimiento de propiedad que tienes hacia mí, me miras como un objeto, como algo tuyo, algo de tu posesión. Pero la posesión sobre mi vida y mis actos sólo la tengo yo, te guste o no. ¿No es triste?, saber que llegaste a quererme con tanta fuerza, pero tan pronto dejé de ser aquello que idealizaste, empezaste a odiarme, a despreciar cada uno de mis actos y palabras, inclusive miras atrás y te repites una y otra vez: “Ha cambiado mucho, ya no es el mismo de antes” Pero ¿Quién era antes? ¿Una imagen que elaboré y que tú compraste? Tal vez, chance ni siquiera es mi culpa, sólo me expuse y tú pensaste de mi lo que se te vino en gana, buscabas a que aferrarte, buscabas con quien identificarte y me diste atributos que no tenía, pero tan pronto crecí, tan pronto mi alma y ser se alimentaron un poco más, dejaste de hallarme coherente, y a decir “no es el mismo”. Y eso es más que obvio, he vivido, he crecido, sufrido, errado y aprendido, ¿acaso esperabas que fuera el mismo de siempre, que los años pasaran por mí sin tocarme, sin enseñarme, sin arrancarme nada?
No puedo ser quien tú quieres que sea y perdón por no poder complacerte, pero lo que buscas no está en mí, nunca estuvo en mí, y jamás lo encontrarás en mí. Al final soy solo una figura idealizada, al que moldeas a tu antojo, al que elevas y destruyes a tu voluntad. Soy todo lo que quieras creer que soy: puede ser un salvador, ser un villano, ser un héroe, ser mentira o ser verdad.
No hay necesidad de nada hablar de más, estás cansada de mí así como yo lo estoy de ti.